4.27.2010

Las migrantes/ Migrant Women en España



Mujeres de todas partes del mundo hablan de su experiencia migratoria, de su identidad, de la violencia de género y del papel de la mujer en el mundo.

Dirigida por Samuel Sebastian
(trailer), 2009

mujeres en el camino



Trailer del documental "Mujeres en el camino" dirigido por Marcela Zamora y producido por Ruido Photo y El Faro.net.

mujeres migrantes y argentina

4.25.2010

Elvira Arellano. Los derechos de los migrantes


por Cristina Rivera Garza

La orden de deportación que recibió Elvira Arellano el 15 de agosto de 2006 pudo haberse convertido en otro de los muchos incidentes que conforman la cruenta historia de la migración mexicana en Estados Unidos. Como tantos otros, Elvira se había internado en territorio norteamericano sin los documentos requeridos, cosa que no le impidió encontrar trabajo tanto en Oregon, donde se estableció primero, como en Chicago, adonde llegó años después ya con un hijo. Una redada entre los trabajadores del aeropuerto donde laboraba dio inicio al largo peregrinaje del que emergería como una de las líderes populares más importantes entre la comunidad hispana de Estados Unidos. Al recibir la orden de deportación, y a diferencia de muchos en su situación, Elvira Arellano se negó a regresar pasivamente a México. En lugar de hacerlo, pidió refugio en la iglesia metodista Adalberto, ubicada en el centro de Chicago, donde permaneció cerca de un año, dándole auge así al movimiento Nuevo Santuario iniciado en Illinois por el pastor metodista José S. Landaverde. Desde dentro de estas instituciones o, poco después, desde las calles de la Unión Americana o desde los espacios públicos de Tijuana, Elvira Arellano ha insistido en la urgencia de su mensaje: es necesario establecer una reforma migratoria capaz de respetar la unidad de las familias de mexicanos que se asientan, o de las familias que se forman una vez ya asentados, en Estados Unidos.
Articulada, dueña de un discurso donde el pronombre nosotros y la palabra dignidad emergen en repetidas ocasiones, Elvira Arellano no recurre a ningún tipo de sentimentalismo para expresar una y otra vez la serie de condiciones que la llevaron de ser una trabajadora manual en distintas empresas norteamericanas a una activista social que se dirige por igual a la comunidad hispana como a los miembros de los parlamentos de los dos países implicados. En control, apelando a la grandeza de su fe y la solidez de su espíritu de lucha, la voz de Elvira Arellano ha puesto en evidencia, por una parte, la compleja realidad de las familias migratorias, especialmente la frecuente y forzada separación de padres e hijos, así como el activo papel de la iglesia en el surgimiento de un movimiento que ofrece el espacio eclesiástico como un refugio para migrantes amenazados por la deportación.
Como antes lo hicieron ya con mucho éxito las Madres de la Plaza de Mayo en Argentina, Elvira Arellano ha utilizado estratégicamente un concepto de maternidad social para convocar tanto a los ciudadanos como a sus representantes en el Congreso para que aprueben una reforma migratoria capaz de velar por los derechos no sólo de los trabajadores sino también de las familias de las cuales forman parte. Sin oponerse al Estado, pero sí conminándolo a cumplir sus funciones como protector del bienestar y de los derechos de sus constituyentes, Elvira ha apelado a su condición de madre y de integrante de una familia para legitimar su lucha. De hecho, las imágenes fotográficas de Elvira incluyen típicamente la presencia de su pequeño Saúl, quien la acompaña tanto en escenas de intimidad familiar como en la arena pública de las marchas y las iglesias. Así, valiéndose del papel tradicional de la mujer, Elvira Arellano ha sido capaz de traer a la luz una verdad que, por obvia, suele pasar inadvertida: que la migración actual no se compone únicamente de esos varones solos que, en su búsqueda de empleo, dejan a sus familias atrás. Para que pueda reflejar la complejidad del fenómeno migratorio de nuestros días, a esa imagen convencional habrá que añadirle ahora, gracias a la lucha de Elvira, los rostros de las muchas mujeres de la clase trabajadora que cruzan la frontera ya para reconfigurar sus propios núcleos familiares en el nuevo territorio o ya para iniciar, puesto que se encuentran en edad reproductiva, sus propias familias. Tal fue el caso, de hecho, de la propia Elvira, quien concibió y dio a luz a Saúl, su único hijo, en Estados Unidos. La separación de Saúl, una posibilidad que Elvira continúa describiendo como injusta y, además, como antinatural, ha constituido la base de su rechazo a la deportación.
Como los primeros sublevados que desde el norte del país echaron a andar la Revolución mexicana de 1910, Elvira Arellano también ha afirmado atender las leyes de Dios, no las de los hombres y sus gobiernos, en su búsqueda de un trato justo y digno para las familias migrantes. Es una ley más alta a la que se atiene –eso lo ha afirmado varias veces. Como aquellos que, al seguir a Santa Teresa de Cabora, abrazaban la fe y, en base a esa fe, desconocían al gobierno, Elvira Arellano pide que “lo que ha unido Dios, no lo separe el hombre”. De esta manera Elvira forma parte y prosigue con una larga tradición de lucha que se legitima a través de la apropiación popular del discurso religioso. Acaso por eso resulte lógico que haya optado por el suelo sacro de la iglesia para, desde ahí, lanzar su llamado social.
Pero cuando Elvira dejó los perímetros de la iglesia metodista de Chicago para participar en varias marchas a lo largo de California, ni el discurso de la maternidad social ni el de la religión popular fueron suficientes para detener la acción de los agentes de migración que la detuvieron el 19 de agosto del 2007, en Los Ángeles, California, justo en las afueras de la iglesia de la placita Olvera. Era ya de noche cuando Elvira llegó a Tijuana y, desde ahí, a unos pasos de los torniquetes por los que esta mujer nacida en 1975 regresaría a su país de origen, repitió su mensaje: no descansará hasta lograr la reforma migratoria que garantice la unidad de las familias migrantes.
Elvira Arellano no se ha quedado callada mientras eso sucede. De su paso por Tijuana, queda ya la Casa Refugio Elvira Arellano –una organización que acoge a mujeres deportadas de Estados Unidos mientras logran ponerse en contacto con sus comunidades o consiguen ayuda para reconstruir su vida. En funciones desde el 16 de diciembre de 2007 y ubicada en el centro de la ciudad fronteriza, la Casa Refugio provee este santuario secular sobre todo a las mujeres que, por ser deportadas de noche, corren más riesgo. Además de haber tenido audiencias con presidentes y de haber encabezado manifestaciones masivas, Elvira Arellano también se ha postulado como candidata a puestos de elección popular en su país de origen. Del otro lado del silencio que cierra las bocas de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, aunque en la misma línea fronteriza, Elvira Arellano mantiene intacta su voz para insistir en que el Estado no puede separar lo que une la sangre, la tradición, la comunidad. ~

publicado en Letras Libres

4.19.2010

La emigración femenina centró el discurso de Seara en la ‘Conferencia de la Mujer’

Josefa Castro, Königswinter

Laura Seara, directora general del Instituto de la Mujer, intervino el pasado 11 de abril en la ‘Conferencia de la Mujer’, organizada por la Coordinadora Federal del Movimiento Asociativo en Alemania, celebrada en Königswinter, donde habló del rostro femenino de la emigración en cincuenta años de historia. La ex diputada gallega, elegida por la ministra de Igualdad, Bibiana Aido, para dirigir el Instituto de la Mujer en enero de 2010, comenzó refiriéndose a su relación familiar con la emigración. “Soy nieta de un exiliado económico y de un exiliado político, que se tuvo que escapar de España a los dieciocho años”, dijo.

El movimiento migratorio hacia Europa, que comenzara hace ya más de 60 años en España, en un momento en el que la gente se encontraba en “una situación límite”, con una dictadura atroz y una situación económica precaria, afectaría a muchas familias españolas, “desde luego, a la inmensa mayoría de las gallegas, extremeñas y andaluzas”.

Seara hizo un repaso histórico de la emigración española, centrándose especialmente en la situación de los que emigraran a Alemania, un país entonces destrozado por la Segunda Guerra Mundial, que necesitaba ser reconstruido y buscaba mano de obra eficiente para sus industrias emergentes. Pero no habrían sido sólo las necesidades económicas las que habrían movido a emigrar a los españoles y españolas; muchos se habrían ido también huyendo de la opresión del franquismo, un hecho a tener en cuenta, “tenemos que tener memoria, algo muy importante si queremos ir avanzando”, y recordó que la historia de España reciente “está marcada por un episodio sangriento”, que habría tenido mucho que ver con los movimientos migratorios de la postguerra.

De este éxodo migratorio hacia Europa en la segunda mitad del siglo XX, destacó la emigración de las mujeres solas que buscaban libertades democráticas y oportunidades laborales o querían realizar estudios en el extranjero, como está pasando también ahora, pero que en aquel momento en que las mujeres carecían de derechos de igualdad, habían sido un referente para muchas mujeres oprimidas, “creo que precisamente Alemania fue un país que recibió a muchas españolas que emigraban solas”, comentó, mencionando que la situación de aquellas españolas que llegaban a Alemania entonces con pasaporte de turistas para buscar trabajo, –o a otros países receptores de emigrantes–, tenía un paralelismo con la situación de las “ilegales” o “sin papeles” de hoy en España.

En ese contexto, mencionó un libro de Flora Tristán, en el que la escritora y feminista francesa narra cómo en el siglo XIX a las mujeres que viajaban solas se las consideraba sospechosas y de malas conductas. Tradicionalmente, los que emigraban eran los hombres; entre 1962 y 1972, el 79% del contingente migratorio fueron hombres y sólo el 21% mujeres, ya que ellas, que “siempre fueron, y aún siguen siendo, las grandes cuidadoras” de los hijos, padres y parientes mayores, se quedaban en España. La dictadura favorecía esta permanencia de las mujeres, que garantizaba la entrada de divisas en el país y la atención familiar. Cuando seguían a sus maridos para reagrupar a la familia, esa “emigración de acompañamiento”, les restaba todo protagonismo.

Seara se refirió también a la situación de injusticia en la que se encontraban hasta hace muy poco las mujeres del sector agrario, que durante los años de ausencia del marido emigrado trabajaban las tierras de la familia, y que luego se encontraban sin ningún derecho, ya que la titularidad correspondía solamente al hombre. Con el actual derecho a la titularidad compartida, informó que se reconoce el trabajo de las mujeres rurales, que pueden darse de alta en la Seguridad Social y percibir ayudas y subvenciones.

La joven responsable del Instituto de la Mujer en Madrid reconoció a las mujeres españolas emigrantes en Alemania y en Europa sus méritos, por haber sido ellas, principalmente, las que mantuvieran la lengua y la cultura de origen en la emigración, transmitiéndosela a sus hijos, y las que, superando dificultades de todo tipo, mantuvieran unida a la familia. Al mismo tiempo, impulsaron las primeras redes sociales, que habían tenido un papel importantísimo en la emigración y servido de referencia para otras migraciones, y todo ello desde la retaguardia, ya que eran los hombres los que casi siempre ocupaban los puestos en las directivas, “y os voy a decir porqué, porque en esa posición son interlocutores directos con las instituciones” y a la hora de repartir poder “siempre están dispuestos”, espetó.
Luego se centró en los cambios que tras la Transición modificaron ya para siempre los comportamientos en la sociedad española de los hombres y las mujeres, y recordó que desde 1978 la Constitución prohibía cualquier discriminación por razón de género.
Desde la llegada de Felipe González al Gobierno en 1982, no se habría dado ningún paso atrás en el avance hacia la igualdad, “pero el camino que aún nos queda por delante es inmenso”, reconoció, hasta que esa igualdad que se tiene por derecho sea efectiva, y mencionó desigualdades que todavía se observan, por ejemplo, dijo que en los medios de comunicación sólo un 7% de mujeres ocupaban puestos directivos.
Seara abogó por la participación social y política de las mujeres, también en la emigración, y se refirió a la paridad del actual Gobierno. Así pues, mencionó como principales avances hacia la igualdad total, la creación del Instituto de la Mujer en 1983; del Ministerio de Igualdad, hace dos años; la aprobación de la ‘Ley integral contra la violencia de género en 2004’, la primera en Europa; la ‘Ley de Igualdad efectiva entre el hombre y la mujer’, de 2007, y la ‘Ley de Dependencia’ de 2006 que apoya a las mujeres que hagan una pausa laboral para cuidar a familiares enfermos dependientes, ley que se proyecta implementar hasta 2014, según informó. Finalmente, se refirió a la reciente regulación de la ‘Ley del aborto’, que provocó un debate público sobre su legalidad, y del que Seara comentó que en ese debate se había cuestionado “un derecho que se tenía hace muchos años”

4.05.2010

“El sueño de la mayoría de los emigrantes consiste en vivir el mayor tiempo integrado en la familia”


Josefa Castro, Remscheid (de Crónicas de la Emigración)

Ángela Peramato es hija de emigrantes. Hasta los 18 años vivió al lado de sus abuelos en España. Al terminar el Bachillerato se reunió con sus padres y comenzó a estudiar en la Universidad Ruhr de Bochum, donde se licenció en Psicología. Está casada, tiene dos hijos y trabaja desde hace 26 años como psicóloga clínica en el Hospital Psiquiátrico ‘Stiftung Tannenhof’ de la ciudad de Remscheid. Por su trabajo y por su historial migratorio, se interesa especialmente por la situación de las mujeres emigrantes y, con frecuencia, ofrece ponencias sobre este tema en seminarios y ciclos de conferencias orientados a la mujer en Alemania y otros países de Europa.

Pregunta. ¿Cuál es la situación de las mujeres emigrantes en Alemania?
Respuesta. Yo creo que hay que diferenciar entre las edades de las mujeres, la situación y el contexto familiar y socioeconómico en que vivan o atraviesen. Pienso, además, que hay diferencias según la nacionalidad y la educación. Hay grupos de mujeres emigrantes de ciertas culturas que tienen problemas específicos que otras mujeres provenientes de otros países no tienen. Me refiero, por ejemplo, a las mujeres musulmanas, a las africanas, a las suramericanas y a las mujeres que proceden de países del este de Europa, que tienen problemas de desplazadas, refugiadas o repatriadas, que no tienen las mujeres emigrantes españolas y de otros países del sur mediterráneo de Europa; son contextos culturales completamente diferentes. Los problemas de las mujeres merecen ser estudiados con atención. No obstante, es importante hacer un llamamiento a reconocer la dignidad de todas las personas emigrantes y a desterrar todo sentimiento de xenofobia, exclusión o desprecio al extranjero.
P. Es opinión generalizada que las emigrantes, en general, tienen más problemas y sufren más enfermedades de tipo psicosomático que las demás mujeres, ¿comparte esa opinión?
R. No. La persona emigrante es, en general, por su propia condición, “fuerte innata”. Incluso después de padecer fases de inseguridad críticas y duras, como muchos humanos experimentan en la vida, no se enferman así como así. Quiero dejar constancia de que la emigración está llena tanto de oportunidades como de incertidumbres. En Alemania hay varios estudios empíricos y experiencia clínica que indican que el índice de personas españolas enfermas de tipo psicosomático u orgánico es mínimo, comparado con otras nacionalidades, y también cómo la mujer emigrante española aprovecha la emigración como un derecho y una posibilidad para su desarrollo humano.
Lo que ocurre es que los emigrantes corremos el riesgo evidente de que se realicen hipótesis inadecuadas de la realidad, vinculando algunos hechos a la crisis de las sociedades de acogida, pero en el fondo, las mujeres emigrantes han formado mecanismos de defensa que las personas no emigrantes desconocen. Repito, son las más fuertes. Las enfermedades que puedan manifestar a lo largo de su vida por estar en un estado de sobrecarga psíquica y física duradera, son una reacción normal y generalmente pasajera.
P. ¿Qué factores pueden influir en que esas sobrecargas de las que habla terminen afectando a la salud de las mujeres que las sufren, a pesar de su fortaleza?
R. En general, las mujeres creemos que tenemos que funcionar siempre a la perfección en varios frentes al mismo tiempo y tendemos a no escuchar las señales que nos envía el organismo cuando experimentamos sobrecargas prolongadas, sobre todo, de tipo psíquico. La propia personalidad y la educación recibida, entre otros factores, nos impiden exteriorizar, en muchos casos, lo que vivimos o lo que sentimos, pero también hay una predisposición genética y una presión social. Las mujeres, y los seres humanos en general, que no exteriorizan sus emociones negativas, como, por ejemplo, la tristeza, la rabia o la vergüenza, y no quieren o no pueden –en la mayoría de los casos es una mezcla de ambos sentimientos–, dar una imagen deteriorada hacia el exterior, por el motivo que sea, esforzándose incansablemente en demostrar, “que todo va en pompas”, albergan y acaban desarrollando ese tipo de enfermedades. También hay acontecimientos biográficos que ubican a las personas en un estado de excepción y favorecen el que puedan contraer una enfermedad psicosomática. Me refiero a pérdidas, como la muerte de un hijo o del cónyuge, al divorcio, que es uno de los acontecimientos vitales que más estrés produce a la pareja o a la familia si hay hijos, a la pérdida de trabajo, a la jubilación, o la pérdida sistemática, y a veces irreparable, de la autoestima en las víctimas de violencia de género o doméstica, tanto psíquica como física.
P. En la actualidad viven en Alemania bastantes mujeres españolas mayores que no retornan, o no se deciden a retornar todavía, ¿qué dificultades específicas tienen y qué les aconsejaría?
R. Creo que éste es el caso de las que viven en parejas mixtas, casadas con hombres alemanes o de otra nacionalidad, o de las viudas, las separadas o las divorciadas, que dominan el idioma alemán y se desenvuelven bien en Alemania. Estas mujeres suelen tener las mismas dificultades específicas y los mismos recursos que las mujeres alemanas que viven en idéntica situación.
Otro caso y otros problemas presentan las mujeres españolas casadas con españoles que se van haciendo mayores y que, después de haberse establecido en este país de acogida, tienen que tomar de nuevo la decisión de cómo encauzar su vida cuando lleguen a la jubilación. Este capítulo supone un nuevo quebradero de cabeza para ellas, sobre todo bajo el aspecto del paradero definitivo, que les pone de nuevo ante la elección: regresar a España o quedarse en Alemania. Es un problema de ambivalencia y de prioridades.
Un factor importante que dificulta en muchas ocasiones la decisión del retorno es el hecho de que la mayoría de los padres emigrantes dejan aquí a sus hijos y nietos, por lo menos a una parte, y es sobre todo la mujer la que tiene menos claro si regresar o quedarse.
Los hombres, generalmente, por lo que yo he observado y observo en mi trabajo, apuestan por la opción del retorno, sobre todo si tienen una casa en su pueblo o en algún lugar de España, pues al jubilarse ven su meta alcanzada y quieren regresar a sus raíces y a descansar.
A las mujeres les resulta más difícil dejar aquí a sus hijos y nietos, a los que, quizás por haber vivido el fenómeno de la emigración, están afectivamente más unidas y con los que, según ellas describen, tienen vínculos más fuertes que si se hubieran quedado en España y hubieran vivido en el seno de la familia de origen completa. Este aspecto es muy interesante. La decisión es muy difícil y erosiona a veces la cohesión familiar. En estos casos, una posible estrategia digna en nuestro ámbito emigrante familiar es el compromiso, si la salud, la movilidad, y las opciones económicas lo permiten. La solución ideal sería –dicen muchas mujeres–, el poder pasar unas temporadas en España y otras en Alemania. Familias españolas que aplican este modelo, describen este acuerdo como excesivamente apremiante.
P. Pero llegará el momento en que no puedan ir y venir. ¿No supone esto un nuevo conflicto?
R. A menudo se encuentran soluciones espontáneas y satisfactorias, dependiendo de los recursos disponibles en el entorno, también la vitalidad, con sus límites, nos muestra el sendero. El sueño de la mayoría de los emigrantes coincide con el sueño de la mayoría de las personas humanas y consiste en vivir el máximo tiempo posible integrado emocionalmente en su propia familia y tener también, fuera de la familia, relaciones amistosas satisfactorias.
Los emigrantes que han pasado en Alemania muchos años, han realizado una socialización. ¿qué quiere decir ésto? Pues que, aparte de los hijos y nietos, aquí tienen también amigos, vecinos, compañeros de trabajo, tienen su médico de confianza, en resumen, una red de contactos sociales en la vida cotidiana que les proporcionan seguridad, y tienen, además, una gran escala de valores.
En España les quedan hermanos y sobrinos, a algunos, los menos, les quedan los padres, todo esto unido a veces a una gran porción de idealismo, nostalgia y lealtad. Pero el decidir dónde pasar el último ciclo de la vida, supone tener aclarado el tema de los sentimientos y el tema cognitivo de las redes de apoyo social. Aquí está el dilema y la gran incógnita de tener que ir, posiblemente, en un periodo determinado de la vida a un asilo allí, o quedarse en un asilo aquí. Una señora española me decía hace poco: “Cuando se vive entre dos países se está continuamente comparando, analizando lo útil y lo que debemos abandonar”.
La primera generación de emigrantes creo que no se lo planteó tanto; con la meta de la jubilación alcanzada, sin tanta evaluación, generalmente, regresó. Hablando con mujeres y hombres españoles retornados, he descubierto que el retorno para los hombres fue, en la mayoría de los casos, una decisión acertada, pero algunas mujeres lo describen como un error, porque han tenido graves problemas de adaptación y, entre otras cosas, se ven en un estadio de retroceso después de varios años de autonomía. ¡No dejamos de aprender!
P. ¿Qué necesidades tienen las emigrantes españoles mayores en Alemania, desde la perspectiva de su profesión de psicóloga?
R. Con excepción de las que desconocen el idioma alemán y necesitan atenciones especiales con ayudas específicas en su idioma materno, lo que requiere un análisis de concienciación que contribuya a iniciar un proceso de ayuda eficaz, diría que las emigrantes españolas tienen las mismas necesidades que las mujeres nativas, exceptuando, actualmente, la decisión del retorno.
Yo creo que este último periodo de vida, que es la vejez, es un periodo en el que las personas humanas necesitan contactos sociales, necesitan actividad, necesitan sobre todo compañía, y no es un fenómeno sólo típico de la emigración española en Alemania o en Europa, sino que es un problema de la vejez en general, más acentuado en los emigrantes que viven aislados e incomunicados.
P. Actualmente, se habla de las ventajas de las relaciones intergeneracionales. ¿Cree que la participación activa de la persona mayor en la sociedad es posible?
R. Es posible y es sin duda un enriquecimiento recíproco. El crecimiento demográfico exige y obliga ya a elaborar nuevos conceptos que se van consolidando lentamente. El problema que se observa y plantea hoy en estas estructuras es cuando, con los años, las personas mayores comienzan a perder facultades mentales y físicas.
Convivencia intergeneracional significa responsabilidad, sensibilidad interpersonal y apoyo mutuo. Atender adecuadamente, en un momento concreto, a estas personas mayores significa, en este caso, buscar apoyos. En Alemania existe la intervención psicosocial ambulante que se va incorporando en el proceso. Mi experiencia clínica me permite expresar que cuanto más tiempo estén los mayores entre jóvenes o en un ambiente social activo y cronológicamente heterogéneo, más tiempo se complementan y enriquecen ambos grupos. El reforzamiento positivo de estímulos emotivos contribuye, sin duda, a mejorar su salud mental y física, y aunque llega un momento en el que la edad es la que decide, hasta entonces se ve ya que la convivencia intergeneracional se puede practicar con éxito.

3.31.2010

España:Las remesas enviadas por inmigrantes repuntan en el último trimestre de 2009

Los inmigrantes redujeron en 2009 un 9,7% el envío de remesas. - El paro entre los extranjeros subió un 38,2% el año pasado

El País.- 2009 fue, sin duda, un año malo respecto a las ayudas que los inmigrantes enviaron a sus familiares desde España, pero los datos del último trimestre constituyen una pequeña invitación al optimismo. El envío de remesas ha vivido un respiro en el último periodo del año pasado: la cifra registrada entre octubre y diciembre (1.911 millones de euros) supone un aumento del 1,81% en comparación con la registrada en el mismo periodo del año anterior, algo que no ocurría desde el primer trimestre de 2008.

Han tenido que pasar siete trimestres. No obstante, los datos totales de 2009 empeoran los de años precendentes. Las remesas que enviaron sumaron 7.131 millones de euros, un 9,7% menos que el año anterior como consecuencia de la crisis económica, según los últimos datos publicados por el Banco de España.

La crisis ha pegado con especial dureza entre los inmigrantes: el envío de remesas empezó a descender en tasa interanual en el segundo trimestre de 2008 y se ha mantenido a la baja hasta los últimos meses de 2009, lo que pone de manifiesto el impacto de la recesión económica y el incremento del desempleo entre la población extranjera durante los dos últimos años: cerró 2009 con 296.800 desempleados más, un incremento del 38,2%, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa.

Los españoles también ayudaron menos

Por su parte, el dinero procedente de los españoles que viven en el extranjero descendió un 9,8% el año pasado, hasta los 4.820 millones de euros. Sólo en el último trimestre de 2009 la cifra cayó un 5,5% en comparación con el mismo periodo del año anterior, aunque mejoró si se compara con la cifra registrada entre julio.

3.22.2010

Julio Bobes vincula la alta tasa asturiana de suicidios con la emigración

¿Por qué encabeza Asturias la tasa de suicidios en España? ¿Por qué hay más muertes de este tipo en el Principado, pero también en Baleares y Cantabria? ¿Qué hace que Andalucía sea la comunidad con menos suicidas? Según el presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, tiene que ver con la emigración.

Así lo asegura el catedrático en Psiquiatría y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB), el asturiano Julio Bobes: “Las zonas con mayor incidencia son aquellas que históricamente se han visto más afectadas por la emigración de sus habitantes, quedándose en ellas los más desfavorecidos y susceptibles de suicidio”.
La explicación no sólo es novedosa, sino que, incluso, sorprende, ya que en su opinión, eso explicaría porqué Asturias lidera año tras año las tasas de suicidio en España.
Ésta es una de las conclusiones alcanzadas la semana pasada en la jornada que sobre ‘La conducta suicida’ se celebró en Madrid, y que contó con la asistencia de decenas de especialistas, entre ellas, la del catedrático Julio Bobes, pero también de la profesora titular del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo, quienes demandaron la puesta en marcha de programas preventivos, así como la creación de una red centinela en los servicios de urgencias de los hospitales.
En esta cita, donde se hizo un repaso de las últimas estadísticas, Asturias volvió a destacar con nombre propio, al ser, una vez más, la comunidad con la mayor tasa de suicidios del país.
En 2008, el Principado contabilizó 113 casos de suicidio, situándose a la cabeza de España. Tras Asturias están Baleares y Cantabria. En el extremo opuesto queda Andalucía, autonomía con menor índice. Además, durante 2008, los suicidios generaron más muertes que los accidentes de tráfico.
Los psiquiatras señalaron que los intentos de suicidio pueden estar motivados por una mezcla de factores genéticos y ambientales.
De hecho, los problemas con la pareja hacen que estas personas presenten un riesgo de suicidio 30 veces mayor que el resto de la ciudadanía, apuntó el profesor de Psiquiatría de la Universidad de Columbia (Estados Unidos), Enrique Baca.
Según señaló este experto, este tipo de conductas pueden estar provocadas por un componente hereditario, influido por el hecho de que tras el 90% de los intentos de suicidio hay algún trastorno mental subyacente. No obstante, más allá de estos factores genéticos hay un patrón conductual afectado por factores estresantes o de personalidad. También influye la falta de serotonina.
Los suicidios se cobran en Asturias más víctimas mortales que los accidentes de tráfico. Según los últimos datos hechos públicos el Instituto Nacional de Estadística, las personas que se quitaron la vida en el Principado son bastantes más que las que murieron en carretera. Las cifras son contundentes: 113 asturianos se suicidaron en 2008 frente a los 64 que fallecieron en accidentes de tráfico.
Las muertes por suicidio ganan terreno en Asturias entre las consideradas como ‘muertes por causas externas’ y dejan en un segundo plano a las generadas por siniestros al volante. Esta tendencia, que se repite también en todo el territorio nacional, ya se había observado un lustro atrás en el Principado. Entonces, la Consejería de Salud llegó a elaborar un plan regional para el abordaje de las conductas suicidas en la región. Lo hizo también tras constatar que la comunidad encabezaba el ranking de mortalidad por suicidios.
Pero no todo es tan negativo a la hora de analizar la mortalidad en el Principado, ya que el suicidio pasa al primer puesto no porque haya habido muchos más casos, sino porque descendió el número de fallecidos en accidentes de tráfico.

Fuente: Asturias en el Mundo, Crónicas de la Emigración

3.17.2010

Voluntarios transforman objetos abandonados en el desierto en piezas de arte

Por María León

Tucson (Arizona), 2 mar (EFE).- Un grupo de voluntarios en Arizona transforma los objetos que los inmigrantes dejan en el desierto en piezas de arte con lo que buscan crear conciencia sobre las muertes de los indocumentados en la frontera.

"Los Desconocidos" comenzó como un programa de reciclaje en el desierto de Arizona en 2007.

"Mientras limpiábamos y recogíamos los objetos dejados por los inmigrantes y los tirábamos en la basura, un día se me ocurrió que esos objetos podían volver a utilizarse y crear con ellos un programa de educación", dijo a Efe Jody L. Ipsen, directora ejecutiva y fundadora del grupo.

El desierto de Arizona (EUA) y Sonora (México) es el principal corredor de cruce de indocumentados. Es aquí donde se arresta a más del 40 por ciento de los inmigrantes sin papeles en toda la frontera entre los Estados Unidos y México, de acuerdo con la Patrulla Fronteriza.

Ipsen explicó que a su paso los inmigrantes dejan todo tipo de objetos, como galones de agua, ropa, latas de atún, zapatos, cartas, libros, biblias, mochilas y fotografías, entre otros.

Los más de una docena de voluntarios que integran "Los Desconocidos" reciclan los contenedores de plástico y la ropa que encuentran.

Los pantalones de mezclilla los lavan y aquellos que se encuentran en buenas condiciones son utilizados para crear una línea de morrales y bolsos que son adornados con objetos dejados también por inmigrantes como agujetas, botones, hebillas de zapatos, etc.

Lo mismo hacen con cruces de madera, las cuales son tapizadas con la mezclilla y son adornadas con diferentes elementos, desde paquetitos vacíos de salsa picante, imágenes religiosas y tapas de refrescos.

"Esta cruz la adornamos con las piedritas de una blusa de niña que encontramos", relató Ipsen mostrando una de las piezas.

"Todos estos objetos realmente me tocan el alma, el solo pensar en todas estas personas que traían consigo estas cosas, quizás lo único que tenían y lo tuvieron que dejar", sostuvo.

El costo de los productos hechos con los objetos dejados por los inmigrantes indocumentados oscila entre 1 y 90 dólares.

"Cada bolsa es un recordatorio de que los inmigrantes sufren al cruzar la frontera y para muchas personas tiene un significado más profundo el poder llevar algo que traían consigo los migrantes", enfatizó la voluntaria.

Ipsen señaló que el dinero de las ventas es utilizado para financiar los viajes a la frontera, la limpieza y fabricación de las bolsas y cruces, así como para un programa que busca concientizar sobre los cientos de fallecimientos de indocumentados que cada año se reportan en Arizona.

Desde el 1 de octubre de 2009 y hasta el pasado 8 de febrero se habían registrado 61 muertes de indocumentados en la frontera de Arizona, 16 más que el año pasado durante las mismas fechas, según estadísticas de la Coalición de los Derechos Humanos de Arizona.

Mientras que la Patrulla Fronteriza ha reportado durante los primeros cuatros meses del año fiscal 2010, 57 fallecimientos en el desierto de Arizona.

Otro proyecto que "Los Desconocidos" es la creación de una manta hecha con cuadros de la ropa de los inmigrantes encontrada en el desierto, uno por cada persona fallecida en el Sector Tucson de la Patrulla Fronteriza en Arizona.

"Nuestro objetivo es hacer una manta por cada sector de la Patrulla Fronteriza en EEUU", dijo Ipsen.

Cada cuadro en la manta tiene el nombre del indocumentado fallecido, pero la gran mayoría solo dice "desconocido" o "desconocida" ya que un gran porcentaje de los cuerpos nunca son identificados.

"Es muy triste pensar que estas personas murieron y ni siquiera sabemos sus nombres", finalizó la activista.EFE

3.15.2010

8.000 catalanes, de 40.000 españoles, emigraron en 2009

La emigración hacia el extranjero y la nueva normativa de acceso a la nacionalidad disparan las inscripciones consulares. El CERA (Censo Electoral de Residentes Ausentes) se incrementa en 69.000 nuevos inscritos. 6.000 catalanes emigraron en el año 2008 y se estima que 8.000, de 40.000 españoles, lo hicieron en el año 2009. Las perspectivas de aumento de la emigración española y catalana son aún mayores en 2010, según un informe de la Federació Internacional d’Entitats Catalanes(FIEC), hecho público en este mes de marzo.

La Federación considera que era un hecho cantado, que la presente situación económica no iba a dejar indiferentes a muchos de los que se encuentran en este momento, en España o en Cataluña, en situación de desempleo o de empleo precario. Sostiene que buscar oportunidades de trabajo fuera de España es y ha sido una constante a lo largo de la historia en Cataluña y para muchos, después de más de un año de crisis en el mercado laboral, la emigración aparece como una de las pocas salidas posibles.
Estima que, al mismo tiempo, la presente crisis, especialmente en algunos países latinoamericanos, ha producido como consecuencia de las medidas adoptadas por el Gobierno español en materia de nacionalidad, que permiten la recuperación de la nacionalidad española a los descendientes de emigrantes y exiliados españoles, un incremento de expedientes de recuperación de la nacionalidad que se están resolviendo satisfactoriamente en la mayoría de países latinoamericanos (especialmente Cuba, Venezuela, Argentina) aún cuando algunos servicios consulares no llegan a poder prestar el servicio en plazos razonables habida cuenta del gran número de solicitudes.
Las demandas de recuperación de la nacionalidad, recuerda, se basan en la modificación del Código Civil en materia de nacionalidad de diciembre de 2007 y en la ley 52/2007, conocida como Ley de la Memoria Histórica. Su Disposición adicional séptima facilita la adquisición de la nacionalidad española a los descendientes de emigrantes y exiliados.


Aumento del CERA
El Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA) se incrementó en 69.000 nuevos inscritos entre los meses de enero y diciembre de 2009 pasando, gracias a este crecimiento, de 1.237.832 votantes a comienzos de año a 1.306.172 once meses después, indica. En el caso de Cataluña los inscritos en el CERA con derecho a voto en las próximas elecciones de noviembre de 2010 aumenta en casi 8.000 personas pasando de 117.243 en enero a 124.958 en diciembre de 2009.
Considera que la nueva normativa de acceso a la nacionalidad –que comenzó a aplicarse el 29 de diciembre de 2008– puede explicar ese incremento, el más alto en los últimos siete años, en algunos países de América Latina que, de momento, por su situación económica no constituyen destinos preferentes de emigración para quien quiere buscar oportunidades laborales fuera de España.
Argentina ha sido el país en el que más se han incrementado los inscritos en el CERA (16.295 personas). En Cuba el aumento también ha sido significativo, 8.202 nuevos registros, y también en Venezuela con 7.502. Otros países con un crecimiento notable del número de censados han sido México, 6.071; Uruguay, 4.744; y Ecuador, 4.137. En todos estos casos la nueva normativa de nacionalidad puede explicar por sí sola el aumento en el CERA, afirma.
Sin embargo, señala, otros crecimientos de inscritos como los que se observan en Brasil (3.484), Estados Unidos (3.163), Chile (1.905), Francia (1.211) o Suiza (997) parecen combinar ambos fenómenos: nueva emigración española (seguramente en una proporción de más del 50% de los nuevos inscritos) y recuperaciones de nacionalidad.
Aprecia asimismo que los datos de crecimiento de inscritos en el CERA en otros países resultan difíciles de explicar sólo con recuperaciones de nacionalidad y parecen indicar un evidente desplazamiento de personas buscando oportunidades laborales (y sin duda encontrando esas oportunidades ya que en otro caso no tendría sentido que procedieran a la inscripción consular). Es el caso, por ejemplo, de: Reino Unido (1.492), Alemania (1.259), Bélgica (911), Italia (556), Australia (555), Países Bajos (414), Suecia (211), Canadá (325), China (220), Turquía (156), Nueva Zelanda (82) o Luxemburgo (79).


Estadística de Variaciones Residenciales
Por otra parte informa de que los datos oficiales de la Estadística de Variaciones Residenciales que elabora el INE (Instituto Nacional de Estadística) están disponibles hasta el año 2008. En 2008 fueron 34.453 los españoles que abandonaron España para instalarse en otros países. Entre ellos 5.966 catalanes, lo que convirtió a Cataluña, en 2008 y en números absolutos, en la segunda comunidad productora de emigración en España después de Madrid (8.195) y por delante de otras comunidades tradicionalmente emigrantes como Galicia (2.971) o Andalucía (3.867).
La estimación sobre los datos conocidos del CERA de 2009 y las tendencias apuntadas en la estadística del INE de 2008 permiten a la Federación suponer que más de 40.000 españoles han abandonado el país en 2009 y entre ellos, probablemente, más de 8.000 catalanes.
La entidad considera necesario recordar que pese a esa situación, la misma estadística sobre el saldo migratorio en España registra 726.009 llegadas en el año 2008 (extranjeros y españoles retornados contados juntos) y 266.460 salidas (extranjeros, retornados y españoles emigrantes contados juntos) con un saldo de nueva población positivo de 459.549 personas. En Cataluña fueron 176.613 llegadas (extranjeros y españoles retornados contados juntos) y 81.326 salidas (extranjeros retornados y españoles emigrantes contados juntos), lo que arroja un saldo de nueva población positivo de 95.287 personas. La integración de los nuevos españoles o de los ‘nous catalans’ continua siendo, incluso en períodos de crisis como el actual, uno de los mayores retos de la sociedad española, indica.

Así pues en sólo dos años alrededor de 15.000 catalanes han dejado Cataluña para instalarse fuera del Estado español. Desde 2005 son más de 25.000.


Previsiones para 2010 y 2011

No es posible establecer con precisión cuál va a ser el comportamiento migratorio de los españoles y de los catalanes en 2010 pero los datos recogidos por la FIEC (Federació Internacional d’Entitats Catalanes) entre diversos ‘casals’ catalanes del exterior apuntan a un crecimiento muy significativo del número de consultas sobre la situación del mercado de trabajo y de la vivienda en ciertos países y a un crecimiento más que probable y sostenido de la emigración española y catalana hacia países que se considera pueden ofrecer oportunidades laborales. Una tendencia que, sin duda, se mantendrá en 2011.
Un problema relevante que aparece a la hora de elaborar estos datos es que, principalmente en Europa, mucha de esta emigración es ‘espontánea’, es decir que parte a la aventura sin un contrato de trabajo previo y no se registra ni en el consulado del país de acogida ni se da de baja en su municipio de origen. Solamente cuando consolida su situación se da de alta en el CERA.
Por ello es posible que los datos de la estadística del INE o del CERA, que se basan en registros administrativos, minusvaloren la realidad y no reflejen la totalidad de los movimientos migratorios hacia el exterior, advierte.


La influencia de la televisión
Aún cuando lo identifica como un dato colateral, mantiene que no hay que ignorar el gran éxito de audiencia que en todas las cadenas televisivas del Estado español registran los programas dedicados a los españoles residentes en el exterior. Valora que ‘Españoles en el mundo’ en TVE; ‘Afers Exteriors’ en TV3; ‘Madrileños en el mundo’ en Tele Madrid; ‘Callejeros viajeros’ en Cuatro; ‘Valencianos en el mundo’ en Canal 9; ‘Andaluces en el mundo’ en Canal Sur, etc., son vistos por millones de personas que no sólo miran por curiosidad dichos programas sino que reciben una información que en muchos casos contribuye a adoptar una decisión tan difícil como es la dejar el país de residencia a la búsqueda de otras oportunidades.
Para la FIEC no se trata de que en Cataluña o en España se implemente una política activa de colocación de excedentes laborales en países extranjeros como se hace, más o menos explícitamente, en otros países (caso de Portugal en la UE o en algunos países africanos o asiáticos). La FIEC ya llamó la atención del Govern de la Generalitat sobre esta realidad migratoria durante el Consell de las Comunitats Catalanes del’Exterior de diciembre de 2009 y entiende que, especialmente en los países en los que se está produciendo una significativa llegada de emigración catalana los recursos para asesoramiento en los centros catalanes de esos países deben ser debidamente aumentados y desde el Govern no debería ocultarse una realidad que la tozudez de las cifras y de las estimaciones no puede desmentir y debería, desde el ‘Departament de Treball’ o desde Vicepresidencia, coordinarse una actividad de seguimiento y asesoramiento para quienes deciden abandonar Cataluña y España no por exotismo sino por necesidad.
El informe añade que conviene no olvidar que aparte de los 125.000 catalanes mayores de 18 años con derecho a voto que se reflejan en la estadística de inscripciones consulares del CERA hay que añadir los menores de 18 años, los que han adoptado la nacionalidad del país de acogida, las segundas y terceras generaciones (principalmente en América) y las migraciones hacia otras comunidades autónomas del Estado español. Es decir unos 400.000 catalanes residiendo en el exterior.
Finaliza sosteniendo que Cataluña es, ha sido y será un país de acogida de inmigración procedente de todas partes pero en muchos momentos de su historia, por más o por menos tiempo, por razones políticas o por razones económicas, es, ha sido y será también país de emigración.

3.04.2010

"Aquí no pasan negros. Queremos mantener un rollito español"

Foto: Carlos Rosillo


J. ABDELRAHIM / S. GIMENO
- El País

"Hay sitios donde siempre hay una excusa para los negros", lamenta Andy. Este nigeriano, vecino de Torrejón de Ardoz desde hace nueve años, casado con una española y con un hijo, asegura que en algunos bares del municipio no se permite la entrada de inmigrantes por sistema. EL PAÍS fue este fin de semana con él y con otros extranjeros a comprobar si existe esta prohibición en Torrejón, donde 26.000 de los 116.000 habitantes son extranjeros, un 22%. La siguiente escena es una muestra del trato que reciben.

Viernes 29 de enero. Dos de la madrugada. Puerta de la discoteca Bianco. Andy, de 34 años, se acerca a los porteros de este establecimiento situado en una zona repleta de locales en la avenida de la Constitución. Detrás de él camina un chico blanco, periodista.

-Buenas noches -saluda Andy a los porteros.

-Lo siento, no puedes pasar -responde uno de ellos.

-¿Por?

-Para pasar hoy hace falta invitación.

-¿Y dónde se consigue?

-Ya no se puede conseguir.

El periodista, que guarda el siguiente puesto en la fila, solicita también la entrada.

-Ya lo has oído, hoy se necesita un pase especial -se disculpan los porteros. Andy aún está presente.

-Vale, al menos dejadme avisar a unos amigos que tengo dentro -responde el periodista.

-Pasa.

Cuando el redactor accede al local, otros clientes confirman que ellos no entraron con invitación. Uno de los porteros que estaba en la puerta toca su hombro.

-Macho, ¿pero tú vienes con el chico negro que está fuera o no?

-No, para nada.

-¡Ah, vale!, es que no sabía si veníais juntos. Verás, no hay ningún pase especial. Es que él no puede entrar porque es negro. Tú te puedes quedar perfectamente.

-¿Y él no porque es negro?

-Sí, ya sabes. Aquí queremos un rollito español. No dejamos pasar a negros.

Andy ya sabía lo que iba a pasar "por experiencia". Él mismo eligió esta discoteca de entre las varias que aseguraba que le impedirían el paso. Colectivos de inmigrantes como la asociación dominicana Juan Pablo Duarte han denunciado reiteradamente que sufren diferencias de trato por parte de la Administración local y empresas privadas por el simple hecho de ser extranjeros. Entre sus quejas destacan el acoso que reciben en forma de multas y visitas policiales a sus negocios, la imposibilidad de abrir establecimientos como locutorios o bazares debido a una ordenanza municipal que IU tacha de "xenófoba", o la dificultad para entrar en determinados locales sólo por el color de su piel.En este último caso, la peculiar prohibición también se da en locales vinculados con miembros del Gobierno local, el vicealcalde de Torrejón, José Luis Navarro, y el concejal de Vías, Obras y Medio Ambiente, Valeriano Díaz, ambos del PP.

Según el Registro Mercantil, Navarro, que también es concejal de Urbanismo, figura como ex administrador único del local Remember en la calle del Caucho de Torrejón. Actualmente, su hermano administra la sociedad. Algo parecido sucede con Díaz, aunque en este caso es su mujer la que administra la empresa. Su bar, el Nará, en plena avenida de la Constitución, es uno de los negocios nocturnos con más proyección en el municipio.

Gilbert y Wilson son dos vecinos dominicanos. Esta noche se han vestido pintones. Los dos muchachos se presentan en la puerta del bar Nará para salir de marcha. Los porteros les impiden el paso. "Se celebra una fiesta privada del Ayuntamiento", comenta uno de los empleados de seguridad cortando su paso con la mano. A pesar de su insistencia, los dos chicos tienen que irse. Tan sólo 10 minutos más tarde, dos españoles sin invitación para la supuesta celebración del Consistorio se acercan a la puerta. Ni había fiesta ni había que pagar. Los mismos porteros les abrieron las puertas. En el interior del local no se ve ni a una sola persona negra.

En una última intentona, un español acompaña a Andy hasta el mismo bar, el Nará. El objetivo es saber si ir acompañado de un blanco es suficiente salvoconducto para entrar. Al menos en esta ocasión, sucede así. "Mira. Soy el único negro del garito", comenta con sorna el inmigrante.

La siguiente parada es la discoteca Remember, un poco más alejada del centro urbano, propiedad del hermano del vicealcalde. Andy trata de acceder sin éxito. La razón en esta ocasión es el calzado deportivo. "¡Pero si este chico que está entrando también lleva zapatillas!", protesta Andy señalando a un español que pasa al interior del local. "¡Ah!, pero es que... es por la gorra", responde otro cancerbero.

No todos los locales de Torrejón prohíben el acceso a los inmigrantes, pero Andy asegura que la situación se repite con frecuencia, no sólo en los locales vinculados con miembros del Ayuntamiento. "Una vez fui a un local con mi mujer española y otra pareja, los tres blancos. ¡Dejaron pasar a todos menos a mí!".

Para terminar, Andy prueba suerte en otra discoteca elegida al azar, Pícaro. "Ya verás como en ésta tampoco", apuesta Andy.

-Buenas noches.

-Lo siento. El local es sólo para rumanos. No pueden entrar ni los españoles.

-¿Para rumanos? Pero, si están saliendo también españoles.

-Serán las parejas. Yo te aseguro que aquí no dejo pasar ni a uno que no sea rumano o acompañante de rumano.

Media hora más tarde, un periodista español, sin acompañantes rumanos, se acerca a la puerta del Pícaro.

-Buenas noches.

-Adelante.

Como Andy, los dominicanos Gilbert y Wilson están más que acostumbrados a que no les dejen pasar en muchos locales de Torrejón. Pero eso no impide que cuestionen el porqué de la negativa. Esa noche, ambos se marchan al vecino municipio de Alcalá de Henares para seguir con la fiesta. "A mí me hubiera gustado entrar en el Nará; seguro que por dentro está genial", comenta Gilbert antes de despedirse.

3.03.2010

Nota crítica sobre Nómada

instalaciones Viajeras y Una sola tierra, de Elizabeth Ross

“La emigración es la combinación de la esperanza humana y el movimiento.
La esperanza se realiza a través de la noción del movimiento.
La gente va a seguir buscando mejorar su vida mediante el movimiento…
Eso es irreversible y está en el núcleo del pensamiento humano.”

Ryszard Kapuscinski

Mientras en la planta baja del Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce” se dedica una exposición a “la mujer”, en la planta alta se presenta una muestra sobre “las mujeres”, cambio que no sólo va de lo singular a lo plural conforme uno va subiendo las escaleras, sino que también particulariza en un asunto (bastante) general: mujeres concretas, diversas, procedentes de lejos y cerca, con diferentes rutas y experiencias, atravesando a pié los territorios de la migración.

Un medio predominante en Nómada… las mujeres se mueven es la videoinstalación: monitores con cédulas de (abundante) información, cuartos oscurecidos para proyección de entrevistas o secuencias, videos testimoniales y no, manipulación de imagen digital. Todas son sonoras, con un volumen que permite la buena apreciación de la música y palabras en cada una; ello hace que en el punto medio entre salas se capte una multitud de sonidos dispares, provenientes de los cuatro puntos de la planta, la sala no está en paz, no hay silencio ni descanso, no está vacía de gente… hay gente ahí, no sólo “obra”.

Las dos primeras videoinstalaciones son obra de Elizabeth Ross, coordinadora del proyecto; en la primera, que le da nombre a la muestra, tendederos con sábanas blancas de diferentes tamaños son soporte y escenario sobre cual se proyectan pies andando por vías variadas: nieve, asfalto, loza, alfombras, escaleras. Una voz se pronuncia: Las mujeres se mueven dejando atrás el pasado, honrando lo que han sido, agradeciendo lo que viene y lo que será. Las mujeres se mueven, queman sus naves.” La forma de las tomas, hasta 4 pares de pies vistos de arriba hacia abajo, muestra el trayecto por donde la vista se desplaza. No se ven distancias, sólo piernas que suben y bajan escalones, pendientes, pasan de una superficie a otra. La mirada viaja en forma vertical, no horizontal; cada par de pies es semejante con los otros. “La perspectiva nómada trata de la coexistencia no de la distancia” dice un texto de John Berger citado en el video. Las mujeres coexisten en el mundo, las distancias entre naciones no las separan cuando son atravesadas por un mismo fenómeno; sus pisadas, aquí y allá, cruzan caminos semejantes.

La existencia de cada mujer puede llevarle a diferentes geografías a través de los calendarios. Una sola tierra conjunta frascos que contienen este material procedente de varios puntos de nuestro país y del globo. El andar de las mujeres es diverso, pero el camino de cada una es único.

Todas y las mariposas presenta imágenes digitales realizadas por tres de las artistas colaboradoras: Cristina Fernández, Teresa Puig y Dorothea Fleiss. Algo destacable es que al final de la secuencia se incluyen los nombres de aquellas mujeres que son reconocidas en la segunda parte de la exposición: mujeres habitantes de comunidades de Michoacán, mujeres migrantes en países europeos. Aparece un nombre tras otro “grabado” sobre un bloque de piedra depositado en el suelo, marcas ígneas que prefiguran las historias que, a través de dos videoinstalaciones más, puede conocerse.

Los retratos intervenidos con cartas dirigidas a seres queridos y ausentes (padres, parejas, hijas) por causa de la necesidad de migrar y los Velices de identidad, obra de artesanas de Cucuchucho, tienen un peso testimonial dominante frente al valor artístico contemporáneo que se les ha querido imprimir por el hecho de ocupar un sitio en la galería. Quien esto escribe ha escuchado en más de una ocasión la referencia del ready-made y la descontextualización como estrategias para someter a los objetos personales identitarios a la transfiguración que les eleve a la condición de arte. En el marco de una concepción estética que privilegia el “momento de arte” por sobre “la obra”, esto parece verosímil. Pero no precisan de dicha transformación. Los velices son testimonios, objetos depositarios de experiencias concretas acerca de la conciencia propia de vivir una condición migratoria.

La misma obra expuesta puede ser, incluso, desmembrada. Los velices elaborados de chuzpata se encuentran a la venta sin los objetos que contienen, a manera de contribución a la producción de esta artesanía. El objeto deja de existir, la forma se desintegra, la obra es efímera: se convierte en acto performático (aberración lingüística de la jerga artística contemporánea) o instalación. Pero los velices bien pueden comprenderse como resultados del taller que Elizabeth Ross sostuvo con las participantes michoacanas del proyecto. En ello asientan su valor. Objetos íntimos a los ojos de tod@s.

Nosotras nos quedamos nos enfrenta más estrechamente con las vivencias de Josefina, Guadalupe, Lucía, Florinda y Herminia en torno a la migración de los varones. ¿Cómo es tu vida cuando él no está? ¿Cómo es cuando él regresa por un tiempo? Unas manifiestan gusto por la compañía de su querido, pero hablan claro sobre el sentirse más libres cuando él no está; la presencia del varón las limita, a una de ellas le lleva a vivir “a las carreras”, quedándose más tranquila cuando ella es propietaria de su tiempo. ¿Cuál es su realidad como mujeres solas? ¿Cómo subsisten y cuidan de ellas mismas, tomando la cabeza de sus familias y comunidades? Son muchas las respuestas, todas marcadas por la presencia de una “fuerza interna que hace que tantas mujeres encuentren a golpe de voluntad un lugar en el mundo. Otro.”

Publicado en el suplemento Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
23 de agosto 2009

¿Toleramos el machismo si es musulmán?

Se acerca el 8 de Marzo, día que permite volver a puntualizar los aspectos de opresión de las mujeres en el mundo. Aparecen en los medios notas sobre el tema, ensayos, investigaciones que nos permiten -o les permite a la sociedad que tiene alcance a éstos- un momento de atención al tema. Si este momento, este conocimiento obtenido causa algún efecto benéfico es otra cosa. Si entra y sale por los oídos es otra cosa. Si quien escucha es quien de por si tiene el interés y está en el tema, es otra cosa. Pero sabemos que una gran mayoría ni lee, ni presta atención, ni quiere hacerlo. Todo lo contrario, Hay que contrarrestar la conciencia para que las cosas sigan bajo control. La crisis es buen pretexto para hacerlo. La xenofobia. La intolerancia, ya sea religiosa o social o como se le quiera llamar a esa negación del (la) otr@. especialmente si es "otra", si es de una cultura diferente, si no encaja en los parámetros ortodoxos occidentales.
O no, o lo políticamente correcto es dejar que ese otro, esa otra, vivan o malvivan con sus usos y costumbres que al fin son suyos.
¿Complejo? mucho.

En fin, me robé este reportaje de Ferrán Balsells aparecido hoy en El País. Toca un tema delicado. El asunto aqupi es: quién debe tolerar ese machismo??


FERRAN BALSELLS
, El, País, 0
3/03/2010

Mujeres encerradas en casa para evitar que se relacionen, sin conocimiento del castellano, relegadas a una suerte de clausura por maridos que rechazan integrarse y no dejan integrar. El retrato podría ser de otro siglo, pero pertenece al colectivo musulmán que la alcaldesa de Cunit (Tarragona), la socialista Judit Alberich, describió ante el juez el año pasado en su declaración por un supuesto caso de acoso en el municipio. Fatima Ghailan, ciudadana española de origen marroquí y mediadora cultural de la localidad, denunció por coacción a cuatro miembros de la comunidad islámica del municipio, entre ellos el imán. La instrucción judicial refiere que la hostigaban por motivos como tener un empleo, conducir un coche y no llevar velo. En el supuesto acoso, ofrecieron a su marido casarse con otra mujer.

La batalla por desarmar el machismo en la sociedad española contrasta con estos hábitos, arraigados en parte del colectivo musulmán y consentidos por la Administración. "No se trata de un machismo inherente al musulmán", aclara Bernabé López, catedrático de Historia del Islam Contemporáneo en la Universidad Autónoma de Madrid. "Es un problema larvado de una sociedad patriarcal y rural. El islam que está viniendo a España es el de periferias urbanas, no ilustrado. Añaden a sus creencias una barbaridad que se debe combatir pese a que el factor religioso dificulta abordar el asunto", precisa.

Alberich lo abordó mediando entre las partes para evitar un conflicto en la comunidad musulmana de la localidad, lo que algunos consideran una concesión excesiva, algo que no se habría permitido entre miembros de otra religión. "Es un buenismo peligroso y mal entendido", señala José María Contreras, director general de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia, entidad que ejerce de enlace entre el Gobierno y los cerca de 1,3 millones de musulmanes residentes en España, en su mayoría de origen marroquí. "El límite de la libertad religiosa es el de las libertades fundamentales. Ante una denuncia la respuesta es ponerse, con todas las cautelas, del lado del denunciante. De lo contrario esa tolerancia implica una rendición de la libertad individual", detalla. En el camino hacia la paz social de Cunit las denunciantes como Ghailan son animadas a retractarse para mantener el orden vigente. El caso también alerta sobre si contemporizar con el aislamiento femenino de una comunidad aborda el problema o da aliento a perpetuar la situación. "En toda mediación debe fijarse una línea roja que no se puede cruzar", razona Contreras. Ghailan mantuvo la denuncia, y la Fiscalía pide ahora penas de entre cinco a dos años de cárcel para los presuntos acosadores.

"El límite es negarse a fomentar comunidades marginadas. Cuando el conservadurismo extremo se excusa en el islam para no participar en la sociedad, hay que combatirlo", resume Mohamed Chaib, diputado autonómico del PSC y único representante político español de origen árabe y español, fuera de Ceuta y Melilla.

Chaib llegó a Sant Boi de Llobregat (Barcelona) procedente de Tánger a finales de los sesenta, un niño en uno de los primeros escenarios de acogida de la inmigración marroquí. "Había padres que no dejaban a sus hijas relacionarse con otros jóvenes, pero colaboramos con ellos hasta romper esa tradición. Se debe pelear en estos terrenos que parecen religiosos pero no lo son", señala antes de admitir que la política evita ese debate "por incómodo".

Parte del colectivo musulmán corrobora la falta de implicación que lamenta Chaib. "La Administración fomenta que la intromisión en las comunidades musulmanas parezca algo prohibido. Que los líderes se aferren a su cargo como si fuera una monarquía", se queja Mimon Jalich, musulmán nacido en Melilla y secretario general de la Unión de Centros Islámicos de Catalunya. Su perspectiva dibuja un colectivo fragmentado y receloso de ceder influencias ante el resto de comunidades, estructuradas como una suerte de taifas. En España hay cerca de 1,3 millones de musulmanes y 740 oratorios registrados, además de varios centenares de centros que funcionan de forma alegal. Al margen de una docena de grandes mezquitas, el resto son centros precariamente habilitados en pisos, naves o garajes, regentados por colectivos poco permeables entre sí. "Sólo se consienten los puentes justos y necesarios. La Administración acaba implicando a una parte minoritaria de la comunidad, por lo general la menos necesitada", lamenta Jalich.

La relación entre las administraciones y los ciudadanos españoles de origen marroquí fluye a través de entidades religiosas, culturales y deportivas. Pero la desestructuración del colectivo deja a gran parte de inmigrantes al margen de ese flujo. "En ese espacio viven musulmanas agredidas por sus maridos que las amenazan con devolverlas a su país de origen, esposas en situación irregular que no denuncian abusos por temor a ser expulsadas, y otras que abandonan a su pareja y terminan en la calle sin recurso alguno", relata Laure Rodríguez, trabajadora social y musulmana conversa que dirige la Unión de Mujeres Musulmanas de España.

Las mujeres que se rebelan suelen hallar el desamparo de una sociedad que no las contempla. "La mayoría terminan en la calle y en la prostitución. Ni tienen estudios ni logran de qué trabajar porque tampoco conocen el idioma", precisa Hadar Saabi, musulmana marroquí y ponente de varios congresos de feminismo islámico en España. Se trata de espacios contemplados ocasionalmente para hacer valer la Ley de Extranjería pero ignorados en políticas de igualdad. "No nos llegan. La Administración no presiona porque ha cundido la idea de que el islam justifica el maltrato, la inferioridad de la mujer. Domina una tolerancia que hace fracasar a la igualdad de género para la mujer musulmana. La sociedad ha asumido este esquema mental y nos ha vuelto invisibles", protesta Rodríguez.

La Administración teme pisar cristales en este terreno donde algunos ayuntamientos batallan desde hace años. "Las autoridades deben ser conscientes del discurso que manejan. No vale todo", razona Juan Francisco Iborra, responsable de inmigración de Roquetas de Mar (Almería). El municipio lleva décadas gestionando una fuerte presencia de colectivos musulmanes de origen subsahariano y marroquí que representa ya el 25% de la población. Hace dos veranos prendieron la localidad en una serie de violentas revueltas tras el asesinato de un senegalés. "Debe afrontarse con cautela, paso a paso. Con la mediación hemos logrado una convivencia aceptable pero requiere colaboración y gestos claros". Iborra pone un ejemplo: retrasó la apertura de una mezquita porque se insistía en mantener un acceso para hombres y otro para mujeres. "En un lugar público es ilegal. Les insistimos en que el ámbito de lo público se regula por la ley española. Ahora el local está abierto".

El Gobierno conoce la lección. "El Islam como religión es compatible con la democracia, como cultura introduce elementos difíciles de compaginar. Españoles y musulmanes debemos distinguir entre una cosa y otra, exigir el reconocimiento de la mujer es esencial para abrir esa brecha", asevera el director general de Asuntos Religiosos. Contreras traza la ruta: el islam deseado arranca con el conocimiento de la lengua, sociedad y leyes españolas; prosigue aplicando una igualdad de género efectiva y desemboca en una religión tolerante con la disidencia entre sus miembros. "No podemos decir al colectivo islámico que trabajamos para que un musulmán pueda dejar de creer el día de mañana", frena el parlamentario Chaib. "El no creyente es inconcebible para el mundo musulmán. Se puede ser más o menos practicante, por ahora no hay más", apunta. "Es cuestión de tiempo", atempera Abdennur Prado, musulmán converso presidente de la Junta Islámica Catalana y director del Congreso Internacional de Feminismo Islámico.

No hay datos, pero se estima que hay unos 30.000 conversos al islam en España. Encarnan la parte más progresista y menos representativa, y aspiran a convertirse en la bisagra que articule el islam anhelado por el prisma occidental. "El punto de partida es la igualdad del hombre y la mujer, valor que el islam comparte. Pero el Gobierno debe volcarse, ignora lo que ocurre a pie de calle", asegura Prado. El diálogo entre el Gobierno y el islam no llega a la calle porque se pierde en otras esferas. El Estado legitimó en 1992 a la Comisión Islámica de España como interlocutor para cuestiones religiosas relacionadas con los musulmanes, entidad vista con recelo por algunos musulmanes dados sus intereses afines a la monarquía marroquí. "Hay quien viene a España huyendo del acoso del régimen de Marruecos y aquí topan con más de lo mismo", advierte Prado.

"Estamos trabajando en otros medios porque la Comisión ya no es representativa", admite Contreras. "El Gobierno impulsa leyes de paridad pero en la Comisión Islámica no hay rastro de una sola mujer musulmana. Tampoco permiten a las mujeres acceder a la mayoría de mezquitas. Nadie les presiona para cambiarlo", pone el dedo en la llaga Saabi.

La lección falla en un momento delicado. "El musulmán ya no es inmigrante, a partir de ahora es español y la sociedad debe normalizar su presencia", advierte José Manuel López, director de la Fundación Pluralismo y Convivencia, creada por el Gobierno en 2004 para promover la integración de creencias religiosas minoritarias. En las aulas converge ya una segunda generación de musulmanes españoles compuesta por 200.000 jóvenes nacidos o criados en España. Europa conoce los riesgos del proceso: el modelo francés sigue debatiendo sobre la identidad de los cinco millones de ciudadanos musulmanes después de cuatro generaciones en un proceso de asimilación que se reconoce desbordado. "¡Qué fracaso sería para España perpetuar el machismo que colectivos musulmanes arrastran de una remota sociedad rural!", cuenta alarmado el diputado Chaib. "¡Qué desastre si los hijos de musulmanes no reconocen nuestros valores porque el país no les ha tenido en cuenta!", añade y, sin quererlo, su tono resuena a inquietante profecía.

La crisis económica radicaliza a la sociedad en contra de la inmigración


TOMÁS BÁRBULO - El País, Madrid - 03/03/2010

La crisis ha endurecido la opinión que los españoles tienen de la inmigración. A medida que las cifras económicas se hunden, resulta más difícil reconocer a la sociedad tolerante y generosa con los extranjeros de hace sólo tres años. Ésa es la cruda conclusión que se obtiene después de repasar las 394 páginas del informe Racismo y Xenofobia 2009, editado por el Ministerio de Trabajo e Inmigración. El trabajo está basado en una encuesta realizada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) entre septiembre y octubre de 2008, justo seis meses después del comienzo de la recesión.

Cada vez son más los españoles que piensan que el número de inmigrantes es excesivo, que las leyes son demasiado tolerantes con ellos o que los extranjeros hurtan trabajos a los nacionales. Para colmo, el estudio advierte que es previsible que, a medida que siga aumentando el número de desempleados, esas opiniones capten más adeptos. Es decir: es razonable pensar que a estas alturas, más de un año después de que fuera realizada la encuesta en la que se basa el informe, el rechazo hacia los inmigrantes es mayor del que muestran los datos que acaban de ser publicados. Éstos son algunos de ellos:

- Hay demasiados inmigrantes. En 1996 sólo el 28% de los españoles decía que los extranjeros eran "demasiados". La cifra creció hasta el 60% en 2005. En 2008, tres años más tarde, la suma entre los que valoraban su número como "excesivo" y como "elevado" se había disparado hasta el 77%.

- Las leyes son demasiado tolerantes. Eso es lo que opina el 42% de los españoles (18 puntos más que cuatro años antes). Si a ellos se les suma el 32% que las considera "más bien tolerantes", cabe concluir que nada menos que tres de cada cuatro encuestados demandan una política de inmigración más dura.

- Expulsión de parados y delincuentes. El 68% considera muy o bastante aceptable que sean expulsados "los inmigrantes legalmente instalados que cometan cualquier delito". Y cuatro de cada diez encuestados se muestra "muy de acuerdo" o "más bien de acuerdo" con la siguiente afirmación: "Si alguien que viene a trabajar aquí se quedara en el paro durante mucho tiempo, debería ser expulsado del país".

- Los españoles, primero. El 42% de los encuestados cree que los españoles deberían tener preferencia a la hora de acceder a la atención sanitaria, y un número aún mayor, el 55%, es partidario de que tengan ventaja en la elección de colegio para sus hijos.

- El trabajo, para los nacionales. Nada menos que el 21% considera "muy aceptable", y otro 39% ve "bastante aceptable", que los españoles tengan preferencia en el acceso al mercado laboral. El total de partidarios de esa discriminación asciende, pues, al 60%. Tan solo el 9% la considera "nada aceptable". El 23% cree que es "poco aceptable".

- Freno al asilo político. En sólo un año, aumenta a más del doble (del 11% al 26%) el número de españoles que están de acuerdo con acoger sólo a un número limitado de solicitantes de asilo, aunque se haya comprobado que están realmente perseguidos.

- Crece la oposición a dar derechos sociales y ciudadanos. Cae el número de personas partidarias de conceder derechos sociales y de ciudadanía a los inmigrantes, aunque éstos estén "instalados en España de manera estable". Solamente el 55% de los encuestados les daría voto en las elecciones generales, el 69% lo haría en los comicios municipales y también el 69% defiende su derecho a la obtención de la nacionalidad.

- Demasiadas ayudas. Los inmigrantes son el grupo de población que más protección recibe del Estado. Eso es lo que opina el 58% de los españoles (cuatro puntos más que en 2007). Y uno de cada dos encuestados afirma que, aunque tengan los mismos ingresos que los españoles, se les dan más ayudas sanitarias y educativas.

- Los extranjeros deterioran los servicios. Crece la asociación entre la inmigración y el deterioro de los servicios públicos (sanidad y educación), pero también aumenta la opinión de que los extranjeros deterioran las condiciones laborales, hacen aumentar el desempleo y, "al aceptar sueldos más bajos, hacen que bajen los salarios" de los españoles. Por el contrario, también crece (en dos puntos) el número de los que piensan que los inmigrantes "desempeñan los trabajos que los españoles no quieren hacer".

Foto de Alfredo Cáliz

Tres de cada cuatro españoles, a favor de endurecer las leyes de inmigración

La población aumenta su rechazo a la inmigración y pide leyes más restrictivas, de acuerdo con el informe Evolución del racismo y la xenofobia en España (2009) presentado por el Observatorio del Racismo del Ministerio de Trabajo e Inmigración. Un 42% de los casi 3.000 encuestados ve "demasiado tolerantes" las leyes que regulan la entrada y permanencia de extranjeros en España, lo que supone 18 puntos más con respecto a la última vez que se planteó esa pregunta hace cinco años, cuando respondió en ese sentido un 24%.

Si se suma el 32% que juzgan las leyes "más bien tolerantes", se deduce, según el Observatorio del Racismo, un "acuerdo unánime hacia el endurecimiento de las leyes de inmigración". La proporción total engloba a tres de cuatro ciudadanos, mientras que hace cinco años se reducía al 56%.

La mayoría de los encuestados está a favor de que los inmigrantes mantengan su cultura y costumbres, pero siempre que se adapten a las normas que configuran la vida en sociedad y que "no molesten al resto de los españoles".

Sufragio y reagrupamiento familiar

En cuanto a los derechos de los inmigrantes, el sufragio en las elecciones generales es el que cuenta con menos aprobación. "Apenas el 55% de los encuestados se posiciona a favor de su concesión. Ello a pesar de indicarse en la pregunta que su concesión sería a inmigrantes instalados en España de manera estable' y no a 'toda persona extranjera que trabaje habitualmente en España', como se decía en las encuestas del CIS hasta 2005".

En cambio, hay mayor acuerdo con la concesión del derecho al voto en las municipales. Se registra un aumento de siete puntos respecto del derecho de sufragio en los comicios generales. El 62% cree que los inmigrantes residentes en España de manera estable deberían tener derecho a votar en las municipales. Junto al derecho de sufragio, el de reunificación familiar es el segundo que mayor caída registra. De un 86% de aprobación se pasa al 80% en sólo un año.

Por otra parte, uno de cada cuatro encuestados no muestra más simpatía por ningún colectivo en especial, el 12% por los latinoamericanos, el 5% por los africanos y el 4% por los argentinos.

Danza y nostalgia entre exiliadas


¿Qué significa ser extranjero en un lugar? ¿Sentirse un extraño o ciudadano del mundo? ¿Y qué sucede cuando además se trata de una mujer inmigrante? A estas y otras preguntas quiere responder la coreógrafa peruana Karin Elmore, que desde hace tres años explora el rol de las mujeres extranjeras en distintos países con su proyecto Tu cuerpo, el mío, que se representará en el Museo Reina Sofía en el marco del festival Ellas Crean (www.ellascrean.com).

"La idea surgió de una reflexión como peruana y residente en Barcelona que contemplaba el problema de la inmigración y el rol de las mujeres. Quería que fueran ellas quienes contaran sus historias y formaran parte de un trabajo común con las coreógrafas españolas Paloma Calle, Amalia Fernández y Mónica García. Nosotras, como coreógrafas, trabajamos con el cuerpo, y ellas en muchos casos también; atienden el cuerpo de otros como ancianos, o niños o bien hombres en los casos de prostitutas", explica Elmore.

Con este punto de partida llegaron a su taller 35 mujeres anónimas de 12 nacionalidades distintas, que durante una semana compartieron sus sueños y sus miedos, éxitos y fracasos. Sus voces, a menudo ignoradas, contaban historias de nostalgia y superación que finalmente se convertirán en danza. "Tras la primera parte del taller y puesta en común, las coreógrafas han seleccionado a 12 de esas mujeres para que bailen en el estreno. Ahora mismo el grupo se ha dispersado en subgrupos y continúan los ensayos por separado", explica Ana Cristina Rubio, ayudante de dirección. Mientras las discípulas de Paloma Calle trabajan la improvisación, Amalia Fernández y Mónica García preparan sendos duetos, y Karin Emore ha regresado a Perú para continuar allí este mismo proyecto.

El colectivo internacional de bailarinas se propone poner en común sus trabajos a la vuelta de Semana Santa y definir lo que será una puesta de escena atípica. "Nuestra idea es representar la coreografía sin asientos, creando un circuito que se mezcle entre el público, que estará de pie. Queremos experimentar y ver cómo funciona ese intercambio que se verá apoyado no sólo por los movimientos y el gesto, sino también por objetos típicos de cada país", describe Rubio. Del 6 al 9 de abril se podrá comprobar el resultado final de esta coreografía sobre la inmigración en la sala de Protocolo del Reina Sofía.

Tomado de El País

2.20.2010

La emigración, uno de los temas de la XXXI Bienal de Pontevedra

El vicepresidente de la Diputación de Pontevedra, José Juan Durán, presentó el pasado jueves, en Vilagarcía, la XXXI Bienal de Pontevedra, dedicada en esta ocasión a los países de Centroamérica y el Caribe, y que este año recalará en la capital arousana. El acto, al que asistieron el comisario de la obra, Santiago B. Olmo, y los artistas Manolo Paz, Miguel Piñeiro, Xurxo Alonso, Víctor Mejuto y Carlos García Suárez, sirvió para dar a conocer la muestra, titulada UT(R)ÓPICOS, vinculando los conceptos de utopía y trópicos, para subrayar la conexión entre un espacio geográfico, que la historia asoció a lo paradisíaco, y los sucesivos proyectos de transformación, emancipación y modernidad que se fueron produciendo desde ese espacio.
Esta muestra incidirá en la importancia y en la diversidad de Centroamérica y el Caribe, así como en la transversalidad de la Bienal de Pontevedra 2010 en cuanto a la relación de Galicia con esos países.
La Bienal estará constituída por siete microexposiciones, una de las cuales, ‘Migraciones-Mirando al Sur’ versará sobre el tema de la emigración y es un proyecto expositivo producido por la Agencia Española de Cooperación.
‘Trayectos de ida y vuelta’ es el nombre de la microexposición que recorrerá el contexto histórico-artístico de los países de la zona, en relación con Galicia, a través de artistas como Castelao, Arturo Souto, Maruja Mallo o Granell, entre otros.
La Bienal también tendrá espacio para los trabajos de carácter histórico de Emilia Prieto, de Costa Rica, Margarita Azurdia, de Guatemala, y Rosa Mena, de El Salvador, que se presentarán bajo el título ‘Tres mujeres, tres memorias’.
Por otra parte, ‘Historias políticas’ versará sobre temas asociados al trabajo y la economía, a las consecuencias de las revoluciones de Cuba y Nicaragua y a los discursos post-coloniales, entre otros.
La microexposición ‘Ficciones’, se encargará de establecer un diálogo entre los fondos de la colección histórica del Museo de Pontevedra y artistas y obras contemporáneas.
Mientras, ‘Acción’ planteará un recorrido por el performance que tuvo un gran desarrollo en la zona centroamericana y que ofrecerá una reflexión social a través del vídeo documental y fotográfico.
Por último, ‘Tras-misiones’, una selección de nuevos artistas a partir del trabajo formativo desarrollado por proyectos independientes de carácter educativo e impulsado por artistas locales de trayectoria internacional consolidada.

El otro lado de la inmigración y Los que se quedan

En el 2009, apenas el año que terminó,vieron la luz pública dos películas documentales que tratan el mismo tema: la migración vista desde el lado de los que se quedan, Este título, Los que se quedan (those that remain) es el que nombra la de Juan Carlos Rulfo (El Hoyo, con el que ganó el Premio Sundance, además de haber ganado el Goya, varios Arieles, el premio del Festival de Guadalajara, el de la Habana, de Montreal y el Karlovy Vary International Film Festival) y Carlos Hagerman. Ellos conviven y entrevistan a varias familias, algunas de ellas michoacanas, sobre su vida, sus ausencias, sueños, dolores y alegrías. Momentos cotidianos, charlas sobre lo que piensan del amor y la lejanía, el trabajo y las fiestas. La perspectiva que tienen desde ese lado de la frontera, de los que se van en busca de una mejora en su manera de vivir.
Los que se quedan evita tratar temas políticos para enfocarse en las vidas de familias divididas por la migración.



Por otro lado y casi simultáneamente, Roy Germano, un académico norteamericano que hace investigación sobre la migración mexicana hacia Estados Unidos, entrevista a más de 700 personas en varios estados de la república y con ese material arma su primer documental, siendo una película de un-solo-hombre ya que él dirige, filma y edita , con el único presupuesto proveniente del estudio original sobre migración para la Universidad de Austin.

Ganador del Premio Politics in Film y selección oficial de varios festivales en los EStados Unidos, , The Other Side of Immigration tiene un sitio web aquí, donde se puede encontrar mucha más información sobre la película y su director.

2.15.2010

Revisan en Bruselas el protagonismo de las mujeres en los movimientos migratorios

El protagonismo femenino en los movimientos migratorios actuales está reconocido pero no siempre se concedió la misma importancia al papel de las mujeres en ellos. Hasta no hace mucho la sociedad española tenía el arquetipo masculino de sus propios emigrantes, “pero esta idea responde a una imagen estereotipada que no refleja la realidad en toda su complejidad y que se ha construido desde los valores de la masculinidad”. Así se expuso en el ‘Encuentro de Mujeres Migrantes, España y Europa’, que se celebró el pasado día 5 en Bruselas.
Alrededor de cincuenta participantes y tres ponentes, acompañadas por el consejero laboral en Bélgica, participaron el pasado día 5 en el acto titulado ‘Rencontre Femmes Migrantes, L’Espagne et L’Europe’ y organizado por el Centro de Documentación de las Migraciones (CDM), de la Fundación 1º de Mayo, que tuvo lugar en la Casa de las Culturas de Bruselas, inscrito en el marco de la Presidencia española de la Unión Europea, informan los organizadores.
Los responsables del encuentro buscaron huir de las estadísticas y de los discursos políticos, para aproximarse a la vida cotidiana de las migrantes. “Optamos por una perspectiva más cálida que combina la mirada temporal de largo alcance que aporta la historia de las migraciones; la mirada del arte, que nos aproxima al universo de las emociones, de los sentimientos y las vivencias, y la del testimonio personal de las protagonistas”, expone Ana Fernández, coordinadora del CDM y ponente en el encuentro.
Esa triple dimensión, explica, permite visualizar a las mujeres como protagonistas de sus vidas y desterrar la idea de que su papel en las migraciones fue secundario, subsidiario o complementario. “Nos parece que contribuimos así a construir una visión en términos más equilibrados y reales de los movimientos migratorios contemporáneos, que es, sin duda, uno de los objetivos del Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º de Mayo”.
El acto, presentado por el consejero laboral, Ferrán Cardenal de Alemany, tuvo como ponentes a Eulalia Valldesora, artista; Josefa Marín, emigrante; y Ana Fernández Asperilla, doctora en Historia Contemporánea.

Objetivos
Fernández Asperilla explicó que el Centro de Documentación de las Migraciones de la Fundación 1º, al que representaba, al organizar el acto en Bruselas quiso visualizar a las mujeres en los movimientos migratorios. Hace apenas un par de años, la Universidad Libre de Bruselas organizó, bajo la dirección de la profesora Anne Morelli, dos seminarios internacionales con el objetivo de poner en valor el papel histórico de las mujeres en los procesos migratorios, políticos y económicos. Por ello, dijo, Bruselas era, en el corazón de la Unión Europea y en este período de presidencia española, el lugar idóneo para continuar sacando a la luz las migraciones femeninas. En la organización del acto, el CDM tuvo especialmente presentes a las españolas que protagonizaron el proceso migratorio más masivo desde España a Europa en la segunda mitad del siglo XX, y que, como Josefa Marín, se establecieron en Bélgica.
La historiadora señaló que con este acto el Centro quiso rendir homenaje a las que fueron emigradas económicas pero también a las que escaparon de la represión política en España, sin olvidarse de sus hijas, miembros de la segunda generación, ni de las ‘Niñas de la Guerra’. Hoy, estas mujeres, tras la incorporación de España a la Unión Europea y la promulgación del Estatuto de la Ciudadanía Española en el Exterior, son consideradas, de pleno derecho, ciudadanas españolas, a la vez que ciudadanas europeas.
No obstante, un segundo objetivo del encuentro era invitar a la reflexión sobre los procesos migratorios femeninos actuales, que tienen España y otros de Europa como destino. Por ello, seleccionaron el trabajo de Eulalia Valldosera, que presenta estas nuevas migraciones, que siguen reflejando elementos comunes a los procesos migratorios femeninos previos.

Reconocimiento actual
Fernández Asperilla observó que ahora nadie cuestiona y es evidente el peso de las mujeres en la inmigración económica procedente de Europa del Este, de África o de América del Sur. Su papel, apuntó, es decisivo en la construcción de las redes migratorias, como portadoras de información sobre los países de acogida, sobre las posibilidades profesionales, las dificultades administrativas, de vivienda, los riesgos, sobre las condiciones salariales o sobre el nivel de vida. Además, las mujeres envían a sus países de origen dinero e información, que a través de las redes familiares formales o informales, determinarán los flujos migratorios sucesivos.
Este protagonismo femenino está hoy reconocido pero no siempre se concedió la misma importancia al papel de las mujeres en los movimientos migratorios. En el pasado reciente e incluso actualmente, la sociedad española proyecta una mirada sobre el arquetipo del emigrado económico de la segunda mitad del siglo XX como el de un hombre joven, sano y en edad de trabajar, que se trasladaba desde España a Europa en busca de horizontes más prósperos, mientras que las mujeres se quedaban en el país de origen.
A lo sumo, se piensa que las mujeres emigraban en procesos de reagrupamiento familiar y que, por tanto, desempeñaban un papel secundario. Pero esta idea, mantuvo Fernández Asperilla, estudiosa de la materia, “responde a una imagen estereotipada que no refleja la realidad en toda su complejidad y que se ha construido desde los valores de la masculinidad”. “Es cierto que numerosas mujeres se reunieron con sus esposos o parejas a posteriori en el país de acogida, pero también las hubo que emigraron como pioneras”, señala.
La emigración, reflexiona, se presenta en el último caso como una decisión rompedora, revolucionaria en el contexto social en el que se producía. Abría las puertas a la emancipación económica y social femenina, “lo que explica que el gobierno español pusiera trabas a la emigración femenina, mientras que fomentaba la masculina”.
Mantiene que en ambos casos, como pioneras, si llegaron en procesos de reagrupamiento familiar o incluso cuando se quedaron en España, el papel de las mujeres, lejos del carácter subsidiario que se les atribuye, fue esencial, “pues las migraciones no eran el resultado de estrategias individuales sino que tenían una carácter colectivo o grupal, de modo que respondían a un esquema de reparto de tareas entre los que emigraban, los hombres, y los que se quedaban, a menudo las mujeres. Es decir, las que se quedaban formaban parte de la estrategia familiar y hacían posible la emigración masculina”. La marcha de los esposos hizo asumir a las mujeres, en la España de entonces, roles concebidos como masculinos, y por tanto, un protagonismo social impensable en otras circunstancias, apuntó.
También mantuvo que “históricamente las migraciones femeninas han sido un factor de modernización de las sociedades contemporáneas”. Las migraciones femeninas han contribuido, en las sociedades de acogida y en las de origen, a fomentar la incorporación de las mujeres al mercado laboral, sacándolas del espacio privado y del hogar. “Es decir, han servido para normalizar la condición de las mujeres como asalariadas. Incluso en plena Guerra Civil, en el bando republicano, cuando los hombres estaban en el frente, el derecho al trabajo asalariado continuó concibiéndose como esencialmente masculino”, detalló.
Según su exposición, en los países de sur de Europa, exportadores de mano de obra, las migraciones permitieron a las mujeres escapar de la pobreza, acceder a unas condiciones de vida más dignas, incorporarse al mercado de trabajo en mayor medida que en España y continuar en él tras el matrimonio o la maternidad y vivir en países más respetuosos y libres desde el punto de vista de la condición femenina y de los derechos políticos.
Las europeas del sur que emigraron pudieron familiarizarse con los valores democráticos antes que el resto de sus compatriotas que se quedaron en España, así como conocer los valores enarbolados por el movimiento feminista.
Las mujeres son, además, observó, un elemento central en los procesos de integración en los países de acogida, pues muy frecuentemente, frente al deseo masculino de retornar a España o a Portugal, son las mujeres las que prefieren permanecer en el país de acogida, donde se sienten cómodas y consideran que han alcanzado un estilo de vida satisfactorio, que podría verse perjudicado si se produjera la vuelta a su país de origen.
“Numerosas mujeres encontraron en la emigración una alternativa a las opciones que les ofrecía la España de las décadas de los años sesenta y setenta: el matrimonio o permanecer siendo solteronas, lo que era un calificativo despectivo. La emigración fue también una salida airosa para las mujeres embarazadas o las madres solteras, pues les permitía escapar del estigma social al que les condenaba esta condición”, añadió.

‘Objetos Migrantes’
Eulalia Valldosera, artista, presentó su trabajo ‘Objetos Migrantes’ (2001-2008), documental en el que tres inmigrantes residentes en Barcelona hablan del significado de los objetos perdidos, de los conservados o de los que reemplazaron en el curso de su experiencia migratoria.
Valldosera explicó que, como artista, uno de los principios de su trabajo es reciclar cosas que ya existen. La película es un experimento de viaje dentro de su propia ciudad, en el que llevó a cabo una labor de investigación y se propuso penetrar en las casas de mujeres inmigrantes que viven como ella en Barcelona.
Declara que como no es investigadora ni historiadora ni antropóloga, su método de entrevista no es profesional sino que pretende acceder a la intimidad de las inmigrantes, pues como artistas apela a los sentimientos. Las entrevistadas le hablaron de sus objetos a cambio de no salir en pantalla. Por ello, su entrevista no es al sujeto sino al objeto, que forma parte de un mapa que puede ser común a todos los humanos.
La artista reflexiona sobre cómo las cosas que poseemos actúan como un mediador entre nosotros y la realidad. Las inmigrantes entrevistadas se dan cuenta del poder que tienen para ellas los objetos comunes y se evidencia la necesidad de recordar a la persona que se marcha, a la persona que emigra, de modo que, concluye, la relación del inmigrante con los objetos que dejan atrás es más espiritual que la que tienen las personas que no emigran y es una relación similar a la actividad creadora de los artistas.

Experiencia dolorosa
Josefa Marín, del Movimiento Asociativo de Emigrantes Españoles en Bélgica, habló de su experiencia como emigrante; fue una intervención muy diferente de la anterior. Marín nació en 1933 y tres años después estalló la Guerra Civil en España. En ese momento, su padre permanecía escondido para evitar la represión franquista por no querer ir a la guerra. A su madre, que acababa de dar a luz, al no encontrar a su padre, se la llevaron a la cárcel junto a su hermana, que tenía diez días. Ella y un hermano de nueve años quedaron solos y desamparados.
Cuando su madre salió de la cárcel, al cabo de mes y medio, comenzó a trabajar en lo que pudo para mantenerlos y, con sólo diez años, Josefa empezó a trabajar como criada en diferentes casas, a cambio de la comida exclusivamente. Como le encomendaban tareas de adulto que ella, que era una niña, no podía realizar tuvo numerosos problemas, yendo de una casa a otra.
Recordó también que estaba obligada, tras terminar el trabajo, a ir a la iglesia a rezar el rosario. Querría que además de enseñarla a rezar le hubieran enseñado a leer y a escribir, que era lo que a ella le interesaba.
A la edad de 16 años la situación era tan tensa que se marchó de su pueblo a otra localidad, donde vivió durante seis años con una tía. Allí también trabajó a cambio de la comida. Finalmente, emigró a Barcelona, donde conoció a su marido. Al cabo de dos meses, éste se marchó a Bélgica, pues tenía preparados los papeles para emigrar. A ella le dio a elegir, y optó por irse a Bélgica. Para poder ir, el esposo tuvo que buscar una vivienda y se encontró con que los propietarios se negaban a alquilar a extranjeros o a familias con niños. Por ello, tuvo que ocultar a la casera que su mujer estaba embarazada de cinco meses.
Marín rememoró su llegada a Bélgica, completamente sola, y cómo al principio se ocultaba de la casera para que no viera que estaba en estado. Finalmente, cuando lo descubrió se hizo cargo de la situación y la ayudó mucho cuando su hijo nació.
Muy pronto, el bebé enfermó y tuvo que llevarlo al médico y al hospital, con la dificultad de comunicarse en una lengua que desconocía. Como vivían en una casa que no disponía de unas adecuadas condiciones de habitabilidad: una habitación y un comedor, los servicios sociales inspeccionaron la vivienda, pero no recibió ninguna ayuda. Tras la recomendación de que sacara a su hijo de aquellas condiciones, lo envió a España con sus padres. Al cabo de un año de separación, el niño continuaba enfermo y tuvo que desplazarse a Barcelona en busca de un remedio para él.
El alejamiento de su hijo fue duro y un motivo continuo de preocupación. Cuando regresaron a ver a su hijo, su padre y su madre eran dos extraños para él. El bebé identificaba a sus abuelos como sus padres y rechazaba a sus progenitores. Josefa narra cómo tuvo la convicción de que su hijo debía regresar a Bélgica con ella, independientemente de las consecuencias que tuviera para su salud, pues si pasaba otro año en España lo habría perdido definitivamente.
A pesar de no conocer el idioma y de las dificultades, la llegada a Bélgica supuso para Josefa “ver el cielo abierto”. Llegó a un país que le permitía sacar todo lo que llevaba dentro. Apenas tres años después se había concienciado políticamente y buscó las organizaciones políticas y las asociaciones que luchaban contra la Dictadura de Franco. Dice que en la actualidad sigue formando parte de asociaciones y partidos políticos. Cuando asistía a las reuniones, su marido se quedaba al cuidado del bebé.
En Bélgica encontró unas condiciones de trabajo más dignas que en España. Primero trabajó en el servicio doméstico y luego en una fábrica de componentes eléctricos. El cierre de la fábrica supuso su retirada del mercado de trabajo. No obstante, todo lo que ha conseguido, desde el punto de vista material, se lo debe a su trabajo en Bélgica, país en el que se siente integrada y contenta.

en la foto; Josefa Marín. Fuente, Crónicas de la emigración