Traído de El País.
Belén Domínguez Cebrián,
Bruselas
5 JUN 2015
Lejos quedan hoy en día los cientos de miles de inmigrantes latinoamericanos que llamaban cada año a las puertas de la Unión Europea (UE) en búsqueda de una mejor vida. En 2014, y por sexto año consecutivo, el mapa migratorio consolidó el giro de 180 grados que se venía produciendo desde el inicio de la crisis económica en 2008: el flujo de inmigración de ciudadanos del Viejo Continente que eligen Latinoamérica como destino de vida supera al de latinoamericanos que emigran a la UE, según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) que se publica este viernes 5 de junio a las 12.00 horas en Ginebra (Suiza) y al que ha tenido acceso EL PAÍS. España, con 181.166 emigrados a Latinoamérica en 2012, encabeza la tabla de los Estados de los que más ciudadanos han salido en búsqueda de oportunidades a esta región.
Desde el inicio de la crisis en 2008 el número de latinoamericanos que decidió mudarse a Europa comenzó a disminuir de manera continuada al mismo tiempo que aumentaban los ciudadanos que dejaban el Viejo Continente en búsqueda de oportunidades en América Latina, especialmente desde España, país del que la salida de ciudadanos casi se triplicó entre 2007 y 2008 (de 52.160 a 146.202). Pero siempre había un matiz: el flujo de inmigración de Latinoamérica a la UE seguía siendo mayor que en sentido contrario. En el período 2009-2010 la corriente cambió por completo. Y en 2012 las personas que salieron de España a Latinoamérica fueron 181.166 —frente a las tan sólo 119.000 que llegaron a la UE—, según el documento Dinámicas Migratorias en América Latina y el Caribe y la UE.
En un principio eran “retornados”, según el informe de 231 páginas, pero lo llamativo ahora es que se les suma, cada vez más, los nacidos en los Estados miembros. “Ya no se puede hablar sólo de retornos masivos de migrantes latinoamericanos”, se lee en el documento. Y así lo corroboró Monika Peruffo, responsable de la OIM en Bruselas: “Destaca el aumento de los nacidos en la UE”. Peruffo añadió después que, tras un “intenso” debate entre los autores, se había decidido no desagregar los datos y no diferenciar entre latinoamericanos que retornaron y europeos que se fueron.
En 2013 residían en Latinoamérica 8.548 millones de inmigrantes internacionales (1.184 provenían de la UE), medio millón más que en 2010 y dos millones y medio más que en 2000. La mayoría emigraba de España, pero la reciente tendencia que la OIM ha observado es la “diversificación” de otros países comunitarios como Francia y Alemania.
Otro factor llamativo para los cinco autores —Jana Garay, Luisa Feline, Mariana Roberta, Ricardo Changala y Rodolfo Córdova, que viajará a Bruselas el próximo 22 de junio para hablar del tema— es que el flujo de inmigración de latinoamericanos se ha “redireccionado”. Es decir, ya no cruzan el océano Atlántico para alcanzar la UE sino que, en general, prefieren su propia región, y especialmente los países cercanos y con los que comparten frontera. El país que más inmigrantes interregionales recibió en 2013 fue Argentina, con un 28% del total. “Hoy en día existen más migrantes de América Latina y el Caribe residiendo en esta región que en los 28 países de la UE”, asevera el documento.
7.31.2015
La Unión Europea pierde brillo para los inmigrantes de Latinoamérica
7.22.2015
Migran más europeos hacia Latinoamérica que viceversa
Traído desde Global Voices
This post originally appeared in Portuguese on the MigraMundo blog and is republished on Global Voices as part of a content-sharing agreement.
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| Mural de Antonio Segui, en la estación Independencia del metro de Buenos Aires, Argentina. Foto: Rodrigo Borges Delfim |
Contrary to popular belief, more Europeans are currently migrating from Europe to Latin America and the Caribbean than in the opposite direction. This is the conclusion reached in a study published recently by the International Organisation for Migration (IOM), titled ‘Migratory Dynamics in Latin American and the Caribbean and between Latin America and the European Union’.
The document shows that more than 181,000 Europeans left their countries in 2012, in comparison with the 119,000 Latin Americans moving in the opposite direction. The data show a reduction of 68% in the latter flow compared to 2007, when the number of migrants moving from Latin America and the Caribbean to Europe stood at over 350,000 people, its highest level ever.
Spain is at the top of the list of countries with the highest number of citizens emigrating in search of new opportunities in Latin American states, with 181,166 emigrants to Latin America in 2012. It is followed by Italy, Portugal, France and Germany.
In 2013, 8.5 million international migrants lived in Latin America (1.1 million originating from the EU), 500,000 more than in 2010 and 2.5 million more than in 2000.
“In recent years, changes in migration flows between Latin America and Europe show once again that these flows naturally evolve according to socioeconomic fluctuations and that they have the potential to act as a tool for adjusting and responding to structural economic crises”, explains Laura Thompson, assistant director-general at IOM.
An example of the adjustment she mentioned is the increase in migration between Latin American countries. In 2013, Argentina took the lead, receiving 238,700 immigrants from other Latin countries (28% of the total), followed by Venezuela, Costa Rica and the Dominican Republic.
What about Brazil?
While the migration issue is growing in importance in Brazil, which is establishing itself as a transit and destination country for migrants, the IOM study shows that Brazilians continue to migrate to other countries.
According to the IOM, Brazil is the Latin American country which sends the highest numbers of migrants to Europe, followed by Colombia, Peru and Ecuador. It is also the country which receives the highest amount of remittances from the European Union (US $1.596 billion), comprising 22% of the total amount sent to Latin America (data from 2012).
Click para bajar el estudio (en español).
6.11.2015
Ecuador dejará de considerar a los migrantes como ilegales
Afp/La Jornada
El mandatario explicó que pese a que el gobierno ha alentado políticas a favor de los migrantes, se requiere una ley que evite que estas disposiciones puedan ser derogadas en el futuro.
En ese sentido, anticipó que la nueva ley -cuya aprobación está asegurada por la mayoría oficialista en el Congreso- convertirá a la migración en un derecho.
Asimismo, acabará con la figura del migrante ilegal, lo que en teoría implicará que no podrá ser considerado por fuera del marco legal que cubre a los ecuatorianos.
"Ningún ser humano puede ser considerado ilegal (...) eso es una barbaridad, es una aberración", señaló el mandatario durante su informe semanal de labores.
Correa aprovechó para reiterar sus críticas al tratamiento que reciben los migrantes en Europa y la que llamó "proliferación de cárceles para migrantes".
"A mí me ha tocado ver familias, niñas de 11 años con sus madres en la cárcel por ser ilegales. A lo sumo su estadía es irregular, ¿pero seres humanos ilegales?. Ahí nadie habla de derechos humanos", expresó Correa.
El presidente izquierdista señaló que la nueva legislación "garantiza también los derechos de los extranjeros en el Ecuador, los retornados, solicitantes de refugio, personas asiladas, apátridas".
Añadió que la norma también reducirá de 18 a cuatro los tipos de visas para extranjeros. La llamada Ley Orgánica de Movilidad Humana prevé, además, la protección de ecuatorianos en el exterior, el apoyo a la reunificación familiar y la prevención de la migración riesgosa.
"Seríamos el primer país del mundo que va a tener una ley de movilidad humana que incluye todos los grupos de personas que están en esta situación, y además que garantiza la protección de los ecuatorianos en el exterior", declaró María Landázuri, responsable del gobierno en temas de migración. Se estima que 1,6 millones de personas han emigrado de Ecuador hacia Estados Unidos, España e Italia, principalmente, en busca de mejores oportunidades, la mayoría a finales de los años noventa a causa de una severa crisis financiera.
5.28.2015
Crónica Tejida
La artista de Mumbai, Reena Saini Kallat recrea en Crónica Tejida las rutas migratorias por el mundo con una red simbólica de movimiento e intercambio cultural y humano y las barreras que a la vez se crean.
La obra es una intrincada red de alambres eléctricos, tejidos a mano en forma de alambres de púas. Sin embargo, por ellos se transfiere información, energía, y surgen relaciones que resultan de la movilidad.
5.20.2015
Mapas de travesías
1.26.2015
12.02.2014
Retrato de las que se quedaron
Por
Óscar Granados. Tomado de El País, 1°Dic 2014
Mildre quiere volver a 1996, el año en que Francisco, su marido, decidió hacer una pequeña maleta y cruzar la frontera rumbo a Estados Unidos. “Lo cambio todo por traerlo de vuelta, me ha dejado sola con cuatro hijos… él ya tiene otra familia en California”, dice esta mujer de 47 años que ve como Hoctún, un municipio de Yucatán (sureste mexicano) se vacía lentamente. La zona ha perdido más del 35% de su población en 15 años. La mayoría han sido hombres que van en busca del ansiado sueño americano.
UBELONG, una organización que gestiona programas de voluntariado, ha puesto el punto de mira en este sitio. “En México siempre se ha hablado de la migración del centro y norte del país, pero en los últimos años el fenómeno se ha trasladado al sureste”, dice Raúl Román, cofundador de la ONG. Durante su visita a Yucatán, 11 integrantes de UBELONG han recolectado historias como las de Mildre. “Hemos hablado con 40 familias que tienen a uno o más miembros buscando el sueño americano. Queremos contar lo que sucede con las personas que se quedan a la espera de que algún día vuelvan los suyos”, agrega. Al proyecto de la expedición —La inmigracion a través de la fotografía— se ha sumado Lonnie Schlein, veterano fotoperiodista del New York Times y ganador del Premio Pulitzer en 2002.
Mildre no solo ha sufrido el abandono de su marido. Mario, su hijo, se fue en el 2008 con 18 años. “Tú tampoco vas a regresar”, fue lo que le dijo antes de su partida. También en Hoctún, Celia Gil, de 44 años, y su hija Karime, de 26, tienen vidas paralelas. Sus parejas se marcharon a EE UU. Karime lo resume: “Cuando nuestros esposos se van todos tenemos esperanza de que vuelvan pronto. Pero casi nadie regresa. Mi marido fue en busca de un sueño, pero ese sueño terminó con su familia”.
EE UU es el país con el mayor número de inmigrantes del mundo. En 2013 acogía 45,8 millones, según datos de Naciones Unidas. Se estima que en 2013 residían en ese país más de 12 millones de mexicanos. Incluyendo a los de segunda y tercera generación, la cifra llega a 34,7 millones, de acuerdo con datos del Current Population Survey.
Pese a que Yucatán se ha caracterizado por su poca inmigración, sus pueblos empiezan a vaciarse, comenta Ángel Basto, subdirector de atención a migrantes del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya. Las medidas adoptadas por Obama el 20 de noviembre —que pueden beneficiar a cinco millones de personas al recibir un permiso de residencia o de trabajo temporal y así dejar atrás la amenaza de la deportación— corrieron como la pólvora en el pueblo de Mildre. “La verdad, me gustaría que mi esposo y mi hijo se legalizaran”, comenta esta yucateca. “Es mejor que se queden ahí, porque volver sería muy difícil”. El fotógrafo Lonnie Schlein explica que este proyecto pretende aportar un grano de arena para que los estadounidenses sean menos hostiles hacia los migrantes. “La fotografía es un arma poderosa para conectar”, detalla.
La población yucateca que emigra es en su mayoría indígena, comenta Pedro Lewin, autor del libro Mayan Journeys: The New Migration from Yucatan to the US. El autor dice que este fenómeno ha traído beneficios —123 millones de dólares en 2013 (98,7 millones de euros al cambio actual) por el envío de remesas—, pero también acarrea un desgate. Por ejemplo, dejan de hablar maya y las familias se desintegran. Mildre conoce las dos caras. “Cuando se fue mi esposo teníamos una casita de paja, ahora vivimos bien, no nos quejamos, pero si hubiera sabido lo que iba a pasar preferiría comer ahora frijoles con tortillas”.
9.18.2014
Detrás del sueño americano
Mario ya tuvo una probadita de eso. Hace seis años acudió de emergencia a un hospital donde un médico sólo le recetó un analgésico para aliviar la fiebre. Días después le llegó la factura: mil 650 dólares.
9.11.2014
Madres y abuelas hondureñas buscan a sus desaparecidos migrantes
Por Thelma Mejía
Son abuelas, madres y familiares de los migrantes que hace 14 años, unidas por el dolor y la angustia, conformaron en esta ciudad del norte de Honduras un comité destinado a la búsqueda de sus parientes desaparecidos en la ruta migratoria hacia Estados Unidos.
Ahora el Comité de Familiares Migrantes de El Progreso (Cofamipro) es una de las organizaciones defensoras de los derechos humanos de este sector más reconocidas en Honduras.
Desde su surgimiento en 1999, conducen las tardes de los domingos el programa “Abriendo Fronteras”, que transmite Radio Progreso, una emisora de la católica la Compañía de Jesús en Honduras.
Inicialmente el espacio se llamaba “Sin Fronteras”, pero a medida que fue creciendo la actividad del comité “decidimos ponerle Abriendo Fronteras, porque sí las hemos abierto, ahora nos escuchan más que antes, no solo los migrantes, también los gobiernos”, dijo a IPS una sonriente Rosa Nelly Santos, integrante de Cofamipro.
Durante la hora del programa, ellas hacen una labor social desde donde orientan a los migrantes sobre cómo están las rutas, les ponen música de su gusto para darles ánimo y hacen labores de servicio social al facilitarles que envíen mensajes a sus parientes en Honduras.
Su fundadora, Emeteria Martínez, falleció hace un año, meses después de lograr localizar a una de sus hijas, que llevaba desaparecida 21 años.
Hallar a sus familiares fue el motor que las convocó, recordó Santos. “Nacimos de la nada, descubriendo que el dolor de una era el mismo de la otra, nos reuníamos en la casa de una compañera y así nos fuimos armando de valor para salir a la calle a buscar a nuestros parientes”, contó.
Comenzaron 20 y ahora superan las 40.
Son mujeres sencillas y llenas de esperanzas, pese al dolor de no saber nada de su familiar o de enfrentarse a tragedias tan impactantes como la matanza de Tamaulipas, en México, hace cuatro años, donde el cartel de Los Zetas, una organización criminal mexicana, asesinó a quemarropa a 72 migrantes en una finca en la localidad de San Fernando. De ellos, 21 eran hondureños.
La matanza de Tamaulipas mostró a Honduras la otra cara de la migración, la del sufrimiento, que va más allá de las remesas que llegan de los que logran alcanzar la meta estadounidense.
“Eso fue como una derrota para nosotras, una espera que su hijo le vaya bien en la ruta migratoria, que cruce la frontera, pero no que te lo devuelvan en un cajón masacrado. Eso es muy fuerte”, recalcó Santos, quien como a otras compañeras de Cofamipro le tocó dar asistencia y consuelo a los familiares de las víctimas.
El Comité lo constituyen mujeres voluntarias, que perdieron el miedo a lo desconocido y desde hace más de una década se sumaron a las caravanas del migrante que organiza la red del Movimiento de Migrantes Mesoamericano y que cada año, en septiembre, recorre la ruta del migrante en busca de sus parientes desaparecidos.
Esa ruta comienza en Guatemala y concluye en el norte de México.
“La primera vez que fui a las caravanas, hace tres años, entendí el trabajo de mi madre, aprendí de su dolor y tomé la decisión de integrarme de lleno al Comité”, relató a IPS otra hija de la fallecida fundadora, Marcia Martínez, de 44 años.
“Yo no tenía ni idea del número de madres y parientes que se suman en esta caravana, ni de la travesía que hacía mi madre. Recorren todos los caminos que atraviesa el migrante, preguntan con pancartas por ellos, buscan respuestas que a veces nunca llegan o llegan tarde. Cuando encontramos a uno de los nuestros, es algo indescriptible”, agregó.
“Cada vez que oía La Bestia (el tren mexicano de carga que usan los migrantes), me daba escalofríos porque allí descubrí lo peligroso de la ruta del migrante, para ellos los rieles del tren son su almohada, duermen en las vías y cuando están en el lomo (techo de los vagones) del tren, esperan que arranque, pero unos se duermen del cansancio y caen cuando lo hace”, describió.
El Cofamipro tiene su sede en un centro comercial de la calurosa ciudad de El Progreso, en el norteño departamento de Yoro y a 242 kilómetros de Tegucigalpa. Antes estaban en la sede de los jesuitas, pero gracias a pequeñas donaciones lograron alquilar un pequeño local donde llegan los que necesitan apoyo para ubicar familiares.
Desde su creación, logró documentar más de 600 casos de personas desaparecidas. De ellas, se encontraron a más de 150. A los demás, siguen buscándolas, aunque creen que muchas de ellas murieron en el camino o cayeron en redes de trata de personas.
Inicialmente, el gobierno no reconocía al Comité, pero su trabajo en las caravanas mesoamericanas les ayudó a ser escuchadas y a poder presentar casos de migrantes desaparecidos ante la Cancillería. En junio, finalmente obtuvieron personería jurídica.
Su lucha no fue fácil, funcionarios hondureños les llamaban “viejas locas”, cuando hace años, ellas, solas, marcharon hasta Tegucigalpa para demandar atención para sus desaparecidos.
La respuesta fue una canción que coreaban ante la sede de la cancillería y que Santos entonó orgullosa: “Los de la cancillería, nos dicen las mentirosas, somos mujeres decentes y le probamos con hechos, lo que aquí exigimos, lo hacemos con todo el derecho (…).”
Su labor firme y silenciosa está salpicada de logros. Cuando IPS entrevistó a un grupo de ellas, acababan de salvar la vida con sus contactos mexicanos a un hondureño, familiar de un funcionario local de El Progreso.
Una banda criminal lo secuestró y obtuvo más de 3.000 dólares a sus parientes, antes de que acudieran al Comité, donde gestionaron su liberación en un operativo de la Procuraduría mexicana.
El grupo advirtió sobre la actual crisis migratoria hace cinco años, pero nadie escuchó. Aseguran que los migrantes seguirán huyendo del desempleo y la violencia criminal.
En El Progreso, una de las cinco principales ciudades hondureñas, se conocen casos de madres que huyeron cuando las pandillas les notificaron que sus hijos serían forzosamente reclutados cuando tuviesen edad para ingresar a la organización criminal y, mientras, les darían dinero para su crianza y estudios.
Se estima que más de un millón de hondureños emigraron a Estados Unidos desde los la década de los 70, pero el éxodo se disparó desde 1998. Desde abril, Washington intensificó la deportación de familias con menores de edad y de personas adultas.
Las autoridades hondureñas indican que en los siete primeros meses del año retornaron deportadas 56.000 personas. Del total, 29.000 llegaron de Estados Unidos por vía aérea y 27.000 lo hicieron por vía terrestre desde México.
Honduras tiene una población de 8,4 millones de habitantes y un índice de homicidios de 79 por cada 100.000, según cifras oficiales.
En 2013, los emigrantes aportaron a la economía hondureña 3.225 millones de dólares en remesas, según datos del Banco Central, cerca de 15 por ciento del producto interno bruto.
Para el Cofamipro, la crisis migratoria debe servir a los gobiernos para revisar sus políticas públicas, dejar de estigmatizarlos y criminalizarlos porque “no son delincuentes, son trabajadores internacionales”, definió Santos con firmeza.
Ella, tiene, al menos, el consuelo de haber hallado hace cuatro años al sobrino que buscaba.
Nota original.
9.04.2014
en Argentina
En Argentina se establece el 4 de septiembre como “Día del Inmigrante” en recuerdo de la disposición dictada por el Triunvirato en 1812, que ofreciera “su inmediata protección a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio”.
"Los brazos viajaron,
el corazón quedó,
pero una estrella nos llama del sur.
Y un barco de esperanzas cruza el mar.
América, la tierra del sueño azul.
Es un vaso de vino,
es un trozo de pan."
(Roberto Cossa)
8.30.2014
Paso Migratorio
Amnistía Internacional lanza una campaña y una web enfocada principalmente en visibilizar las violaciones a los derechos sexuales y reproductivos de niñas, niños y mujeres en tránsito por México.
Se sabe que el paso por territorio mexicano desde Centroamérica hacia los países del Norte, e un verdadero infierno que hacen pagar a quienes huyen de la miseria en sus países. Muy alto precio.
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8.17.2014
A donde vaya, el indio emigra
De Ojarasca:
La cuestión es: ¿a todos los indios les va igual? Los temas son recurrentes: políticas públicas que impiden el desarrollo individual y colectivo, una economía moderna que obliga a salir de las comunidades de origen y contribuye a la informalidad de los miembros de los pueblos originarios en las ciudades, la pérdida de valores tradicionales que fomenta la desaparición de la cultura o ausenta la identidad original. La transición es un asunto peliagudo.
No hay una condición homogénea, aunque puede decirse que existe una generalidad. Recaen sobre los indígenas: la discriminación racial; el clasismo por su pobreza material y por el analfabetismo cultural; la falta de oportunidades laborales y educativas; la obligación a mudar las ropas, hablar una segunda lengua en su país, a cambiar de costumbres. En su nombre se diseñan mecanismos jurídicos, discursos de defensa, artículos bien y mal intencionados, investigaciones concienzudas… y quienes miran en medio del remolino de ideas múltiples sobre los indios, piensan, son homogéneos.
Las sociedades indígenas son tan complejas como los grupos sociales que conforman una nación; divididos por zonas étnicas, se subdividen por regiones, luego por cabeceras municipales y rancherías. Cada pequeño núcleo tiene su propia forma de vida que dista de la más cercana, pero las diferencias no son tantas cuando las entiende quien vive en ellas. Cada sociedad indígena tiene sus propias reglas de justicia y repartición de tierras, en cada una prevalecen los comerciantes que tienen voz gracias a su dinero, familias de principales que se ven amenazados, campesinos pobres descontentos, profesionistas que encuentran oportunidades negadas a sus padres. No es una ciudad, es una comunidad. Entonces, no existe una consecuencia unificada en la emigración, como no hay una vida singular en las comunidades.
Los hijos de familias bilingües, regularmente, tienen un mejor estatus que los hijos de campesinos monolingües, los hijos de maestros o profesionistas aprenderán mejor que aquellos cuya posición social-económica jamás les haya permitido mirar el otro-mundo. Sí, algunos ya reciben apoyos económicos gubernamentales, otros no. También este último aspecto entra como guimbalete para alterar la maquinaria social que, a veces, nos impedimos ver.
Tan diferentes y a la vez tan similares. Los indígenas migrando abren nuevos espacios de interacción, crean y modifican subjetividades, cuestionan modos de vida y se cuestionan a sí mismos en el enfrentamiento con el mundo, hasta perderse. El indio está en medio del desarraigo a lo “original” y en una marginación de lo “nuevo”, pero el indígena se encuentra allende de las bifurcaciones, dicotomías y dialécticas que han atrapado a su imagen; él es una transformación continua —muy a pesar de los defensores del egipticismo de Ramos—, provoca transiciones, mimetizándose con ellas.
¿Aún no lo sabemos? ¿Podremos asumir la transición sin resentimientos y culpas? Transitar entre lo original y lo nuevo, atrapados por un dios impuesto que se venera con fervor, en la defensa de tradiciones que no son las mismas que las practicadas por los antepasados, resistiendo los embates de los de siempre, mintiéndonos con las viejas mentiras y mirando el presente con aliento de vida.
Adquirir, paulatinamente, lo que los otros ofrecen e imponen. Un proceso que se puede notar con otros migrantes a lugares similares, mexicanos —por igual— a Estados Unidos; la persistencia —algunos dirán “necesidad”— de los indios por defender sus tradiciones a donde sea que vayan, seguirá siendo lo gravoso del asunto de la integración. La heterogeneidad de las condiciones individuales complica el análisis de la inmigración.
Más allá de todo lo que implica el indígena migrando, se encuentran los hombres y mujeres que se enfrentan a condiciones internas y externas que imposibilitan la ruptura y aceptación de la integración, sin embargo, son ellos quienes dan un paso por encima de la desvaloración de las ideologías predominantes como de los propios prejuicios indígenas La realidad existe lo mismo si no se nombra.
Ana Matías Rendón estudió filosofía. Autora de un ensayo bilingüe (mixe-español) en el libro colectivo Pensamiento y voz de mujeres indígenas (INALI, 2012) y de un breve ensayo sobre la construcción de la imagen del indio en Tierra Baldía, número 54. Dirige la revista electrónica Sinfín.
8.14.2014
Infografía sobre las migraciones a nivel global
8.13.2014
el sueño chino y sus migrantes
A dream, in the truest sense, is a solo act. It can’t be created by committee or replicated en masse. Try as you might, you can’t compel your neighbor to conjure up the reverie that you envision. And therein lies the latent, uncertain energy in the concept of the “Chinese Dream.” As the new central motto of Chinese politics, introduced by President Xi Jinping in 2013, it is an expression of the Communist Party’s attempt to acknowledge the aspirations of its people. At the same time, wittingly or not, it is a provocative invitation to the public imagination.
In a country that has long defined its interests in collective terms, people are no longer waiting for their goals and sacrifices to be decreed from above. In Sharron Lovell’s insightful short film, she shows us the Chinese Dream not as a slogan but as the possession of the ordinary young men and women who will determine China’s future. A migrant worker from Henan who says of his austere life in the capital: “In Beijing, all I have is this bed.” A farmer’s daughter who is determined to find the “space to imagine freely.” And, an idealistic student who wants nothing more than to “truly improve the lives of ordinary Chinese people.” They live in the age of the selfie, of headphones, of the smartphone video. Each shows us that, in a city with a population larger than that of Australia, it is possible to be both alone and awakened by the urge to dream.
—Evan Osnos
8.04.2014
La triple discriminación de la mujer inmigrante y trabajadora
de http://mujerdelmediterraneo.blogspot.mx y http://digmunceuta.blogia.com/
7.21.2014
7.13.2014
7.12.2014
La crisis de los niños migrantes
La crisis de los niños migrantes
7.10.2014
Partir para contar
"Partir para contar" es el título del libro escrito por Mahmud Traoré y Bruno Le Dantec. El primero, un migrante natural de Senegal que tardó más de 3 años en llegar desde Dakar a Sevilla cruzando diferentes países africanos para alcanzar el sueño europeo. En un camino no exento de peligros, Mahmud, conoció la vida errante del clandestino. Ahora nos lo cuenta en un libro imprescindible para conocer de primera mano la realidad de la inmigración subsahariana. El libro, editado por la editorial Pepitas de Calabaza, se puede adquirir en Katakrak, donde realizamos la entrevista a Mahmud.
6.19.2014
3.22.2014
El Negocio de la Xenofobia
A la política migratoria en el mundo occidental no le afecta la crisis. Desde los años 90 la preocupación por la seguridad ha ido en aumento, provocando el blindaje sistemático de las fronteras materializado en faraónicas obras e ingentes inversiones. Tras el 11 de septiembre esta tendencia se radicalizó más allá de la lógica generando una industria cuyos beneficios no han parado de crecer.
La jurista francesa Claire Rodier presenta en El negocio de la xenofobia una rigurosa investigación y desvela quiénes son los beneficiarios y los damnificados de la empresa titánica de poner -literalmente- puertas al campo y controlar a los seres humanos que se atreven a burlar las fronteras.
En El negocio de la Xenofobia la autora recorre los principales focos de interés del control migratorio a lo largo del planeta. Desde el Sistema Integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) que se usa para controlar las aguas de las islas Canarias, Baleares y el sur de España, a las murallas que se alzan entre México y Estados Unidos o Israel y Palestina.
Con este trabajo Rodier critica la implicación política de la ultraderecha en la ideologización de la xenofobia que recorre la Unión Europea o Estados Unidos y pone al descubierto el lucrativo negocio del control de la inmigración, que se hace patente en la renovación constante de los sistemas de vigilancia de las fronteras, en la gestión de los centros de detención de extranjeros y su posterior expulsión.
Sobre la autora
Claire Rodier es jurista del GISTI (Grupo de Información y Apoyo a los Inmigrantes) y cofundadora de la red europea Migreurop. Se dedica especialmente a las políticas europeas de inmigración y asilo. Ha participado en numerosas publicaciones sobre estos temas, ha colaborado en el Atlas des migrants en Europe y coordinado, con Emmanuel Terray, la obra colectiva Inmigration. Fantasmes et realités.
El negocio de la xenofobia. ¿Para qué sirven los controles migratorios?
Título original: Xenophobie Business. A quoi servent les contrôles migratories?
Autor: Claire Rodier
Traducción: Iván Barbeitos García
Número de páginas: 152
ISBN: 978-84-940014-9-9
Precio: 14 euros
3.09.2014
La Cacería, relato de Ramón Vera Herrera
recién publicado en Ojarasca
Nosotros nos subimos
al autobús en Ciudad del Carmen pardeando la tarde. En la laguna de
Términos se hundía el sol entre las nubes volviéndolas jirones de lana.
El camino sería largo y los vendedores trepaban sin mucho trámite a
ofrecer mango con chile, refrescos y jugos. Tardó en salir el camión
(después entenderíamos por qué) y para cuando recorrimos las primeras
cuadras por la ciudad, las sombras se apoderaban de las esquinas y el
horizonte se perdía en las farolas que se fueron encendiendo. Aunque
nos extrañó que no tomara de inmediato la avenida por la que se sale
del puerto hacia el larguísimo puente que conecta con tierra firme, de
plano nos desconcertó que comenzara a penetrar un barrio de calles
angostas y diagonales cercanas al agua de la laguna, algunas de ellas
anegadas por el desnivel de la ciudad y la ausencia de drenajes.
En una rinconada, el autobús hizo un alto. La oscuridad era
total. El chofer abrió la puerta y raudas subieron dos mujeres muy
jóvenes. El chofer cerró la puerta justo tras ellas y reculó unos
metros para dar una vuelta en U casi de inmediato. El interior del
autobús, también a oscuras, las cubrió en un respiro y algo dijeron en
voz baja entre ellas y el chofer —que siguió buscando una salida hasta
la avenida para de ahí enfilarse al puente. Ellas atravesaron de
inmediato el pasillo hasta los últimos asientos y todo el camión se
volvió un silencio tibio que anunció la frescura del camino, el viento y
la velocidad que comenzaron a colarse junto al ruido del motor más
desfogado.
Eran bonitas. Sobre todo una de ellas, con el cabello
ensortijado y nada largo, como una melenita de león, dejó al pasar su
aura de muchachita delgada y presente siempre.
Me acuerdo que supimos de inmediato que huían. Y que el
conductor era su cómplice. No era un instrumento de su huida sino tal
vez una mano generosa, o un enamorado dispuesto a todo.
Nos dijimos que parecían centroamericanas, tal vez atrapadas en
alguna de esas estafas de ruindad ramplona donde alguien les exigía,
como parte de no denunciarlas y tal vez ayudarlas a subir por el país,
su cuota de prostitución y servidumbre envilecida para dejarlas ir. Por
qué pensamos eso es difícil decirlo así de primeras. Es tan difícil
explicar lo obvio.
No traían nada de equipaje. Ni siquiera un morral. Tan sólo una
bolsita de tela colgada al hombro, una de ellas. La otra era todavía
más evanescente.
Pero el calor a pesar del aire acondicionado nos cerró los
párpados y pronto el autobús corría por las carreteras de Tabasco y
casi en todos los asientos se soñaba. El autobús paró en Villahermosa
un rato que parecieron horas.
Como a las cinco
de la mañana cruzamos un puesto de revisión de la migra en la carretera
costera que recorre de sur a norte Veracruz. Ahí nos hicieron alto
unos oficiales. El conductor tenía que detenerse y lo hizo. Subieron
dos agentes y ni preguntaron. Fueron derechito hasta el fondo del
autobús por las dos muchachas. Ni las interrogaron. Solamente dijeron,
acompáñennos. Ni se resistan. No fueron las únicas personas a las que
bajaron, pero no interrogaron a nadie sino hasta bajar a las dos
muchachas y ponerlas en custodia en una caseta que estaba al fondo de
un terraplén donde se estacionaban varias patrullas y una ambulancia.
Una caseta de radiocomunicación con una enorme antena le daba el aire de
oficialidad al caserío improvisado que era la garita de control
migratorio. Bajaron a otros tres y a una pareja. Pero a ésos los
dejaron sentados en unas bancas cerca del autobús, esperando su turno.
Y claro, al conductor también lo habían detenido. Su uniforme asomaba por una de las ventanas de la caseta del fondo.
La gente comenzó a bajar para estirar las piernas. Los agentes
nos informaron que nos iban a cambiar de autobús pues éste se quedaba
detenido junto con el conductor. No daban ninguna otra explicación, y
ni la mirada concedían.
La pareja contó que una de las muchachas les había medio
contado su historia en la madrugada. Que angustiada confirmó que venían
de Honduras y que, después de cruzar, en Tapachula una mujer las había
apartado y les anunció que si no querían ser deportadas, encarceladas y
torturadas (de plano así les dijo), tenían que irse con ella (y dos
hombres) a Ciudad del Carmen, a trabajar unos días, y que si se
portaban bien les conseguirían papeles de mexicanas como para quedarse
en el país o para moverse a donde se les diera la gana.
Pero cuando llegaron a Ciudad del Carmen, la casa resultó ser
un burdel ni siquiera muy fino, donde recalaban los petroleros y los
camioneros de la vuelta del Golfo y sin más las pusieron a trabajar con
amenazas y maltratos. Que no las golpearon mucho, porque debían estar
presentables, pero sí les sabían pegar sin dejar marca, como le pasó a
una de ellas un día que de plano se negó a atender a un hombre que le
dio mucho miedo nomás de lo que le dijo que tenía que hacer. También
les daban baños de agua fría, y las amarraban o las encerraban o las
dejaban sin comer si algo de su “comportamiento” no les gustaba a las
matronas.
La muchacha del cabello ensortijado les dijo que el conductor
no era su novio pero que se había ofrecido a sacarlas de ahí, porque no
tenían madre los que las habían encerrado en esa casa.
Entre la gente
del camión se hicieron dos bandos. Uno que decía que el chofer las había
puesto, pa’ denunciarlas y cobrar una lana que los agentes de
migración le dan a quien les entrega a algún indocumentado. Que lo
habían bajado para hacer la faramalla nomás.
El otro bando, al que pertenecíamos, insistió en que el
conductor simplemente no midió las fuerzas tan tendidas contra las que
se enfrentó. Que no supo con quienes se metía.
Llegó otro autobús y a todo el pasaje nos trasvasaron. Dejamos
atrás el sitio donde los perros ensalivados se envilecían con el
recuento de su cacería.
1.27.2014
lo que llevan las maletas
Xiang Huazhen es solo una de los 3.200 billones de pasajeros que regresan a sus casas para pasar las festuvudades de Primavera, incluída la recepción del año nuevo lunar. Esta es considerada la migración temporal más grande del mundo. En China, en la ciudad de Zhuzhou, en la provincia de Hunan, un reportero gráfico pidió a vari@s viajer@s que mostraran lo que llevaban en la maleta.
Xiang Huazhen lleva cargando un total de 40kg. Xiang y su esposo trabajan en Zhuzhou y su hijo de 23 años trabaja en Guangzhou. Todos juntos regresan a su casa natal en Zhangjiajie, tambien en Hunan.
Tras afirmar que no había ningún objeto particular entre sus pertenencias, mostraron toodo lo que tenía su maleta: sus herramientas de trabajo, y algunos pocos enseres y ropa. Sus zapatos seríaan tal vez los objetos más caros entre todos los demás.
pueden ver las demás fotos aquí
1.07.2014
12.19.2013
libro de ONU MUJERES: Género en marcha: Trabajando el nexo migración-desarrollo desde una perspectiva de género
autora: Allison. J Petrozziello
Alrededor del mundo, un gran número de mujeres migran para buscar trabajo y una vida mejor. Para muchas de ellas, la migración implica desarrollo, pero para muchas otras, conlleva muchos riesgos, tales como la explotación en el trabajo doméstico y la vulnerabilidad hacia la violencia. Las políticas y las prácticas migratorias reflejan un débil reconocimiento de dichos riesgos y la poca voluntad de asegurar la seguridad de las mujeres en este proceso.
La migración y las remesas tienen el gran potencial de contribuir al desarrollo al mismo tiempo que presenta grandes desafíos. El manual de capacitación “Género en marcha: Trabajando el nexo migración-desarrollo desde una perspectiva de género” tiene como objetivo aumentar la capacidad de análisis en género de las personas que trabajan en el tema de la migración y del desarrollo, y proponer un modelo de desarrollo centrado en las personas, los derechos humanos y el principio de la igualdad de género.
El manual ofrece también una serie de herramientas que pretenden ayudar a diseñar programas y políticas que refuercen los efectos positivos de la migración en términos de desarrollo, tanto en los países de origen como de destino. El manual, disponible en inglés y español, está dividido en una guía para facilitadores y cuatro guías, las cuales tienen una parte de auto aprendizaje y una parte de actividades para diseñar talleres presenciales.
El manual busca estimular la reflexión y las acciones relativas a la migración y al desarrollo desde una perspectiva de género y de derechos humanos. En este sentido, varios temas están destacados, como la migración para los cuidados, la importancia de incluir los cuidados dentro de la agenda del desarrollo, y los derechos de las mujeres migrantes. El manual está organizado de la manera siguiente:
- Introducción al género, la migración y el desarrollo
- El impacto de las remesas sobre el desarrollo local en los países de origen, desde una perspectiva de género
- Las cadenas globales de cuidado
- Las políticas migratorias y los derechos de las mujeres migrantes.


















